En la misma línea, y dando vueltas por otros talleres, cada vez se ven menos hijos/as de estas empresas familiares que sigan la tradición, muchos probablemente porque no les guste, otros porque lo consideren extremadamente duro, arriesgado, poco gratificante y hayan decidido estudiar. También nos podemos encontrar los que quieren formar parte de los “ni-ni”. Lo cierto es que el porcentaje de continuar con la empresa levantada por el padre o abuelo con todo su esfuerzo es muy pequeño.

Los que hemos vivido de alguna forma el mundo del taller, sabemos que es tremendamente duro, que exige un gran esfuerzo no sólo físico sino también mental. Lo que sí se cultiva, como en pocos negocios, es la cultura del esfuerzo, pues en los talleres no existe el pelotazo, la especulación o el comprar a cinco y vender a cincuenta.

Es bien cierto que el trabajo constante, la austeridad, el saber comprar, la honestidad, el sacrificio y otros valores permiten que este tipo de empresas sobrevivan hasta el concepto de “se traspasa por jubilación”, acto que debería premiarse porque indica que ese profesional - con mayor o menor formación - ha sido capaz de generar un negocio y, casi con toda seguridad, empleos hasta el final de su vida laboral. Y sin haber ingresado en las colas del paro. ¡Felicidades, señor empresario!

Igualmente, que el citado jubilado haya sido capaz de iniciar el negocio y llegar al final de su vida laboral, nos conduce a una serie de preguntas: ¿por qué la juventud de hoy no intenta seguir esos pasos? ¿Por qué nuestras administraciones no se plantean ventajas para los posibles relevos generacionales? ¿Por qué no se crean programas formativos para emprendedores en el mundo de los talleres de automoción? ¿Por qué en las escuelas de formación no se fomenta el espíritu emprendedor?

En definitiva, espero que de esta crisis al menos aparezca, dentro de la gente joven de la automoción, una visión de la cultura del esfuerzo y una mentalidad emprendedora. Es con toda seguridad una de las mejores recetas para no entrar dentro del triste y próximo 20 % de paro de la población activa.