Los profesionales del talleres zaragozano han dedicado cerca de 400 horas de trabajo a la creación de esta obra de arte, empeño en el que contaron con la ayuda de la gran variedad de productos y sistemas de Spies Hecker. “El coche estaba destrozado cuando llegó”, recuerda Antonio López, responsables de “Talleres Araebro”.
Sin duda, había que tratar el vehículo con todo el cuidado que merece y planificar con mimo cada intervención, para respetar los materiales y el diseño original, logrando, a su vez, un trabajo de restauración de calidad y duradero.