El mundo ha sufrido una transformación digital en las dos últimas décadas. La generación de los “iTods” -los que nunca han conocido un mundo sin teléfonos inteligentes- ya pueden ser conductores. Y la mayoría de las personas vive y trabaja conectada. El mundo digital forma parte de nuestras vidas y queremos que el automóvil proporcione los mismos niveles de tecnología intuitiva y conectividad que un smartphone.

A esta tendencia se une el avance de la conducción automatizada, que progresivamente irá descargando al conductor de la función de conducir y le permitirá centrar su atención en otras cosas mientras circula en su coche. Y van a ser muchas horas para consumir contenidos, teletrabajar, chatear o realizar otras tareas. Hay más de 1.200 millones de coches en circulación en el mundo, según los cálculos de la OICA. Esos coches recorrieron 24 billones de kilómetros, que a 40 km/h de velocidad media y con una ocupación media de 1,55 personas, resultan en 9.3 billones de horas que las personas pasan dentro de su coche cada año en todo el mundo.

El automóvil se va a convertir en un ecosistema de atención, donde el parabrisas será la gran pantalla y su centro de mando y entretenimiento. “El modelo de negocio de la industria del automóvil va a cambiar por completo y el parabrisas va a convertirse en la parte más importante de un coche”, según Christoph Keese, vicepresidente de Axel Springer.

Para Bernard Jullien, director de Gerpisa, una red internacional e interdisciplinaria de científicos sociales que trabajan en la industria del automóvil, “estas pantallas inteligentes en el parabrisas serán capaces de hacer de todo, desde calcular la velocidad, a ofrecer realidad aumentada o controlar los sistemas de entretenimiento”. Gwen Daniel, de Belron Technical, señala que el parabrisas no es el único cristal de un coche que podría convertirse en una pantalla funcional: “Hemos visto investigaciones de ventanillas laterales traseras como pantallas de información y entretenimiento. Podría ser como en la película Minority Report, donde la gente hace todo tipo de cosas con el vidrio”.

Los parabrisas inteligentes se convertirán en zonas de entretenimiento y comunicación a medida que los coches se vayan haciendo cada vez más autónomos. Liberados de la necesidad de concentrarse en la carretera, los automovilistas podrán sentarse y relajarse cuando viajen en un automóvil.

Apple ya ha presentado patentes en las que se especifica la posibilidad de realizar llamadas a través de FaceTime entre dos coches autónomos y los expertos del sector predicen una próxima revolución en el diseño de la cabina de un coche. “En un coche que se conduce solo, al principio a velocidades bajas en ciertas autopistas o en tráfico muy congestionado, el conductor podría hacer varias cosas usando el parabrisas", dice Emilio Brambilla, editor jefe adjunto de Quatrroroute. “Y con un coche autónomo el conductor no necesitará ninguna información sobre lo que ocurre en la carretera en el exterior", asegura Hans Roth, director de Desarrollo de Negocios de Harman. "El parabrisas se convertirá en una superficie de visualización, un cine virtual en movimiento”, añade.

En el camino hacia el coche autónomo, los nuevos parabrisas tendrán que tener una opacidad variable, para ser completamente traslúcido cuando haya que conducir o se quiera ver el paisaje, completamente opaco cuando se quiera ver una película, y con diferentes grados de transparencia para poder lanzar pantallas de información, o elementos de realidad aumentada, que se relacionen con la realidad que se ve a través del parabrisas.

Otra línea de desarrollo son los gráficos en tres dimensiones proyectados en el parabrisas, que van a ayudarnos a gestionar mejor la atención mientras vamos conduciendo. Los sistemas de visualización en tres dimensiones permiten estructurar mejor la información y facilitan la comprensión de los elementos espaciales. Se ha demostrado que esta tecnología acelera la reacción del conductor y mejora los juicios de profundidad. Y en un coche completamente autónomo, las pantallas 3D ofrecerán nuevas experiencias de inmersión con juegos y películas; así como para la interacción con otras personas.

Las marcas de automóviles y los fabricantes de pantallas también están trabajando en parabrisas que permiten integrar elementos digitales que complementan la realidad que vemos a través de nuestros ojos. Esta realidad aumentada permite desplegar delante de los ojos del conductor todo un mundo de señales, alertas e indicaciones de forma natural. Y también “completar” lo que vemos con información relevante, bien para la seguridad en la conducción, bien para ofrecer información o entretenimiento. Por ejemplo, estos sistemas podrían colorear o destacar potenciales peligros o aumentar la cantidad de información que da una señal física. En otro modo de funcionamiento, por ejemplo, de visita turística, también podrían destacar los monumentos relevantes o cambiar su aspecto para que los viéramos en su estado original.