España se mantiene a la cola de Europa en electromovilidad, tal y como se desprende del Barómetro de la Electromovilidad Segundo Trimestre de Anfac. En los seis primeros meses del año, España solo ha crecido nueve décimas en el indicador global de electromovilidad (que valora la penetración de vehículos electrificados y la instalación de infraestructuras de recarga) con una valoración de 17,1 puntos sobre 100. Esta calificación está muy por debajo de la media de la UE-14 que se sitúa en 34 puntos sobre 100, con un crecimiento de cuatro puntos en el segundo trimestre.

En el ámbito nacional, Cataluña y Madrid se sitúan en cabeza del ranking del indicador global de electromovilidad, con 24,2 y 21,1 puntos respectivamente sobre 100. Cabe destacar que el País Vasco (18,1 puntos) alcanza la tercera posición, en detrimento de Asturias que pierde más de cuatro puntos en el segundo trimestre, derivado principalmente por el estancamiento en el número de estaciones de carga rápida, que ha provocado una caída de más de seis puntos en el indicador de infraestructura de recarga. Es necesario esperar a los datos del tercer y cuarto trimestre para determinar qué impacto está teniendo el Moves II en este indicador y cómo su aprobación más o menos ágil por comunidades tiene una influencia en estas comercializaciones.

En este segundo trimestre de 2020, a pesar del crecimiento de nueve décimas, que le ha permitido alcanzar una puntuación de 18,5 puntos sobre 100, España ha perdido una posición dentro del ranking europeo de penetración de vehículo electrificado, a favor de Italia. Esto sitúa a España en la penúltima posición, solo por encima de República Checa y manteniendo niveles muy bajos de penetración. El segundo trimestre se ha visto condicionado por la caída de ventas causadas por la crisis del Covid-19. Y pese a que, tras la reapertura de los mercados, los vehículos electrificados han ido recuperando progresivamente el ritmo de demanda, España no ha logrado alcanzar el ritmo de crecimiento de los países europeos, que obtienen una media de 39 puntos sobre 100 en la UE-14, casi seis puntos más que en el periodo anterior.

En el marco nacional, todas las Comunidades Autónomas han obtenido un crecimiento respecto al periodo anterior, a excepción de Asturias, Ceuta y Melilla. El ranking nacional sigue encabezado por Madrid (25,8 puntos) y Cataluña (22,2 puntos), seguidos por Castilla-La Mancha y Cantabria que, con un aumento de dos puntos en el ranking, son las regiones que mayor crecimiento han registrado en el indicador de penetración de vehículo electrificado.

El avance en materia de desarrollo de infraestructuras de recarga se muestra claramente insuficiente en el segundo trimestre de 2020 y esta ralentización mantiene a España en la última posición del ranking europeo. Solo crece 9 décimas y alcanza los 15,7 puntos sobre 100, lo que aumenta la brecha de diferencia en 13 puntos respecto a la media de la UE-14, que registra 28,9 puntos. España necesita reforzar el fomento de la instalación de puntos de recarga, como se está realizando en otros países de Europa, donde cabe destacar a Noruega (173,5 puntos) que encabeza el ranking europeo y crece más de 20 puntos en este último trimestre o Hungría que sube hasta la cuarta posición gracias al aumento de infraestructura de recarga rápida.

Respecto al despliegue en las comunidades autónomas, Asturias pierde la primera posición del ranking con un decrecimiento de más de 5 puntos, y en su lugar Cataluña recupera la cabeza de la tabla con 26,2 puntos sobre 100, seguidos de Aragón y País Vasco que son las tres únicas regiones que logran un cumplimento por encima de los 20 puntos.

En este último trimestre, España apenas ha registrado 272 nuevos puntos de recarga públicos, alcanzando una infraestructura de recarga pública total de 7.879 puntos. El ritmo de crecimiento de electro-movilidad en España es insuficiente y todavía muy inferior al de otros países, tal y como demuestra el barómetro. Esto evidencia la necesidad de poner en marcha las medidas establecidas y consensuadas en el Plan de Impulso a la Cadena de Valor del Sector de Automoción para acelerar la infraestructura de recarga, tanto en vías interurbanas y vías urbanas, eliminar las trabas administrativas y permitir, de esta manera, que el aumento de demanda de vehículos eléctricos se consolide. Debemos seguir avanzando hacia una mayor electrificación del parque automovilístico español al igual que están realizando otros países del entorno europeo, como Italia, Francia o Alemania.