La opción de compartir coche no cuenta con el beneplácito futuro de las empresas españolas. La mitad de ellas lo rechaza, mientras que sólo el 10% cree firmemente que se expandirá en los próximos años, según revela la última edición del Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO) promovido por Arval, compañía de movilidad de BNP Paribas.

Además, la catalogación del coche de empresa como recompensa al empleado es algo en lo que están de acuerdo, en mayor o menor medida, más de la mitad de los encuestados, porcentaje que se amplía al considerar como tal la asignación de un presupuesto de movilidad.

Por otro lado, el uso de herramientas telemáticas (entendido como herramientas que permiten la transmisión de datos para vigilar el consumo de combustible, el comportamiento del conductor o la ubicación de los vehículos en movimiento, por ejemplo), se acrecienta conforme asciende el número de empleados en plantilla de las firmas y crece en relación a ejercicios precedentes.

La compañías valoran en mayor medida opciones como tener localizado el vehículo en todo momento, conocer los datos de consumo para reducir costes o el comportamiento del conductor al volante, por lo que estas aplicaciones ya son utilizadas por el 43% de las compañías con más de 500 trabajadores y por el 40% de las que emplean entre 100 y 499, en ambos casos por encima de la media europea. Solo en las empresas españolas que no llegan al centenar de empleados su implantación decae en comparación con el resto de la UE.

Conocer la ubicación exacta de los vehículos es la principal razón por la que las grandes firmas españolas utiliza las herramientas telemáticas (25%), opción también más valorada por sus homólogos europeos (33%). Mejorar la seguridad del conductor (23%) y la posibilidad de reducir los costes de mantenimiento (22%) son otros de los valores que destacan en la escala de preferencias. También destaca la confianza de las compañías en sus asalariados, ya que únicamente el 1% de las mismas las utiliza para supervisar usos no autorizados.