Un 49% de las empresas se muestra a favor de incorporar el coche autónomo a sus flotas, por considerarlos una solución eficaz para garantizar la seguridad de sus empleados en la carretera, según revela la última edición del Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO) promovido por Arval, compañía de movilidad de BNP Paribas.

Los datos del CVO demuestran que, aunque aún quedan muchos puntos por desarrollar, las empresas son conscientes de que esta transformación digital de la automoción tendrá su impacto en sectores afines como el asegurador, de manera que la prima se fijará en función de los hábitos y la utilización personalizada que se haga del automóvil. Es por esto que el coche autónomo se ve como una oportunidad de recortar tanto gastos directos como indirectos derivados de posibles fallos humanos (bajas por accidente, reparaciones, multas,...).

Las empresas europeas, aunque tres puntos por debajo de las españolas (46%), también apoyan en buena medida la entrada del coche autónomo en la flota. Eso sí, consideran que el empleado debe estar siempre sentado al volante aunque no lo maneje, por lo menos hasta que esta tecnología esté completamente consolidada; algo en lo que los expertos no se ponen de acuerdo y que puede oscilar entre 10 y 20 años.

Por tamaño de empresa, el CVO revela que son las pymes las más proclives a sumar vehículos capaces de conducir solos. Así, el 53% de las pymes, frente al 40% de las grandes corporaciones, considera el vehículo autónomo una garantía de seguridad para sus conductores y para su negocio. Además, factores como la posibilidad de ir solo al taller le añaden un atractivo adicional, pues será posible que las empresas se centren en su actividad principal sin que las gestiones relacionadas con la flota entorpezcan su día a día, función que implicará el reciclaje de los centros de reparación para poder garantizar un servicio posventa rápido y eficaz.

Los empleados, por su lado, también se muestran a favor de delegar las labores de conducción. En concreto, el 42% de los conductores españoles, frente al 44% de los europeos, acepta su uso como herramienta de trabajo por consideralo una solución para reducir su nivel de estrés y aumentar su motivación al sentir que la empresa le cuida. De éstos, una tercera parte (33%) expresa sus dudas a la hora de soltar por completo las manos del volante.