Las ITV europeas han empezado a aplicar una nueva normativa de emisiones, haciendo que sea aún más estricta. La prueba de gases de la ITV sea a día de hoy una de las que más preocupa a los conductores, y una de las que más coches rechazados cause. Debido a la creciente preocupación por el cambio climático y la protección del medio ambiente, las normativas europeas de emisiones son cada vez más exigentes.

En el caso de los vehículos con motor diésel, además, una de las pruebas clave para pasar la inspección es la prueba de opacidad. En esta prueba se mide la opacidad de los gases de escape mediante el uso de un opacímetro, es decir, se mide la cantidad de humos negros que emite nuestro vehículo. Esta prueba consiste en acelerar el vehículo a fondo y se realiza tres veces, para luego calcular la media de las tres mediciones. Si sabemos que nuestro coche emite humos negros evidentes cuando pegamos un acelerón, es probable que nuestro vehículo no pase esta prueba.

Es muy importante saber que los límites de opacidad establecidos no son los mismos para todos los vehículos. Así, para los vehículos que ya incluyan una pegatina de opacidad en el que el fabricante define el coeficiente de absorción, el límite vendrá marcado por el mismo fabricante. Para aquellos sin pegatina de opacidad, los límites son los siguientes:

  • Vehículos Euro 6 y Euro VI: 0,7,
  • Vehículos matriculados a partir del 1 de Julio de 2008: 1,5
  • Vehículos matriculados antes del 1 de Julio de 2008: 2.5 para los diésel atmosféricos y 3 para los diésel turboalimentados
  • Vehículos matriculados antes del 1 de enero de 1980: exentos de la prueba