Bajo el lema ‘Transforming Mobility', se ha celebrado en Barcelona el Audi Think Tank, una iniciativa de la marca que reúne a expertos de distintos sectores con el objetivo de identificar, debatir y analizar los elementos que podrían marcar el futuro de la movilidad. Para ello, Audi ha contado con la participación de 15 profesionales en movilidad, conectividad y automoción, diseñadores, artistas, arquitectos y desarrolladores.

La primera conclusión destacada del Audi Think Tank pone de relieve el potencial del coche autónomo para convertirse en algo más que un medio de transporte para desplazarse de un lado a otro. Con la integración de asistentes virtuales, se podrá aprovechar el trayecto al trabajo para empezar con las tareas del día. Al conducir por sí mismo, el vehículo puede convertirse en el lugar adecuado para realizar vídeo-llamadas, responder a correos electrónicos, preparar presentaciones o consultar la agenda del día. Y de vuelta a casa puede ser el espacio de ocio en el que leer, ver un capítulo de una serie televisiva o realizar la compra online.

El entretenimiento está personalizado para cada usuario porque el vehículo tiene la capacidad de reconocerlo y aprender de sus hábitos. Sus sugerencias individualizadas ayudan al pasajero a sentirse único, hasta el punto de que las compañías automovilísticas dejarían de verse a sí mismas como meros fabricantes de coches para convertirse en agentes del cambio en la movilidad. Para ello, centrarían sus esfuerzos en ofrecer servicios adicionales para enriquecer el tiempo que se pasa dentro del coche.

Por otro lado, los coches inteligentes pueden reducir los accidentes y los atropellos, además de permitir un mejor aprovechamiento del espacio en las ciudades. La clave aquí es la interconexión, vehículos que se comuniquen entre sí, con los peatones y con la infraestructura para minimizar los errores humanos y mejorar la seguridad.

Pero, para mejorar la movilidad, hay que sumar las acciones individuales: los sistemas de navegación deben coordinarse entre sí para analizar los flujos de tráfico y ofrecer a cada conductor la mejor solución para todos los usuarios, además de hacerse necesarias soluciones específicas para las personas con movilidad reducida. Asimismo, en este modelo con coches interconectados la información en tiempo real empieza a ser esencial, al igual que la optimización de la energía, lo que enfatiza la necesidad de impulsar el vehículo eléctrico y superar barreras como la de la autonomía.

Otro aspecto debatido en el Audi Think Tank es que los sistemas integrados de inteligencia artificial pueden contribuir a disfrutar más del tiempo que se pasa en el vehículo. Este podría identificar, por ejemplo, cuándo el conductor necesita un masaje para aliviar una contractura, sugerirle hacer un alto en el camino si detecta cansancio y regular su asiento para aumentar la comodidad y hacer del viaje una experiencia más segura, cómoda y placentera. Además, el vehículo se ajusta al gusto de los usuarios para ofrecerle estímulos basados en la temperatura, la iluminación y la atmósfera global del habitáculo.

En este mundo de coches interconectados y datos en la nube, el usuario está dispuesto a compartir información personal, como los gustos, los horarios y el estado de ánimo, para ganar comodidad. Pero, a cambio, también reclama garantías de que esos datos se tratan y se usan de forma ética y para los fines acordados. Según Audi, las compañías deben velar por la privacidad de sus usuarios con tecnologías que protejan la información privada frente ataques maliciosos, pero también deben demostrar un comportamiento ético con el que ellas mismas hacen de los datos que recogen.