De los conductores más suspicaces a los pasajeros expertos en tecnología. En el estudio online “El Pulso de la Conducción Autónoma”, Audi ha elaborado una tipología del usuario de esta nueva tecnología. En el marco de la iniciativa “&Audi”, la marca de los cuatro aros, en colaboración con el instituto de estudios de mercado Ipsos, ha entrevistado a 21.000 personas de nueve países en tres continentes.

El informe revela que los usuarios que se muestran más a favor de la conducción autónoma son los jóvenes, los que cuentan con un alto poder adquisitivo, los “creadores de tendencias” y los más expertos en tecnología. Entre los conductores que muestran desconfianza se encuentran las personas de mayor edad y los usuarios con un bajo nivel de ingresos o una formación inferior. Los más reticentes sólo utilizarían la conducción autónoma cuando otros ya hayan adquirido experiencia con esta tecnología. El mayor grupo de usuarios son los denominados “copilotos de mentalidad abierta” que, por lo general, están a favor de la conducción autónoma, siempre y cuando puedan intervenir ellos mismos en el control del vehículo en cualquier momento.

Desde 2015 Audi examina la aceptación social de la conducción autónoma. En este estudio, la iniciativa investiga cómo los argumentos racionales, las emociones, los valores y los estilos de vida conforman las actitudes hacia esta nueva tecnología. El resultado es una tríada que consiste en un paisaje emocional, un índice de preparación humana y una tipología de usuario.

El paisaje emocional sobre la conducción autónoma produce un panorama heterogéneo. Por un lado, a nivel internacional hay un fuerte interés (82%) y curiosidad (62%). En la nueva tecnología los encuestados ven potencial para los usuarios y la sociedad: desde un acceso más fácil a la movilidad (76%) y una mayor comodidad (72%), hasta una mayor seguridad (59%). A más de la mitad les gustaría probar la conducción autónoma.

Además, existen preocupaciones, sobre todo el temor a la pérdida de control (70%) y los riesgos residuales ineludibles (66%). El 41% de los encuestados desconfía de la tecnología y alrededor de un tercio (38%) muestra mucho interés. La mayor disposición a ceder el control se refleja ante situaciones como el aparcamiento automatizado y los atascos circulando en autopista. El nivel de conocimiento sobre la conducción autónoma es bajo: sólo el 8% afirma que puede explicar cómo funciona.

Por otro lado, el índice de preparación humana (HRI) proporciona información sobre la manera en que las actitudes hacia la conducción autónoma se relacionan con la socio-demografía. Los resultados muestran que cuanto más jóvenes son los encuestados y cuanto más alto es su nivel de formación e ingresos, más positiva es su actitud hacia la conducción autónoma.

Las diferencias también son evidentes entre los países en los que se realizó el estudio. Los usuarios chinos (HRI +5,1) muestran gran entusiasmo y los surcoreanos (HRI +1,2) se sitúan por encima de la media en su visión positiva de la tecnología. En Europa, los españoles e italianos lideran el campo (ambos con HRI +0,7), mientras que los alemanes y los franceses exhiben sus reservas (en ambos casos con un HRI -0,7), al igual que los americanos, japoneses y británicos (todos HRI -0,9). El HRI combina el conocimiento, el interés, las emociones y la disposición a utilizar vehículos equipados con tecnologías de conducción autónoma, para producir un indicador numérico entre -10 y +10.

Al examinar las actitudes hacia la conducción autónoma en el contexto de la vida de las personas, la tipología de usuario muestra que existen diferencias significativas. Este análisis da como resultado cinco tipos de usuarios diferentes.

  • Al “conductor desconfiado” le gusta atenerse a lo que ya existe y sólo utilizaría la conducción autónoma si se hubiera establecido plenamente.
  • Los “reacios a la seguridad” también tienen una actitud muy reservada con respecto a la conducción autónoma. Creen que los coches autónomos deben probarse primero durante años, antes de que se les permita circular por las carreteras.
  • El “copiloto de mentalidad abierta” ve los beneficios de la tecnología y desea medidas en los ámbitos empresarial, científico y político para la implantación segura de esta tecnología.
  • Los “creadores de tendencias” se muestran entusiastas de la conducción autónoma, porque de esta manera pueden demostrar su estilo de vida progresista.
  • El usuario “experto en tecnología” confía en la conducción autónoma y está a favor que se introduzca en todos los ámbitos.

Se puede obtener más información sobre el estudio “The Pulse of Autonomous Driving” en este enlace.