Contribuir a eliminar las diferencias de género que se dan tanto en la conducción como en el juego es el objetivo de la campaña social promovida por Audi España para estas fiestas navideñas. Para ello, la marca presenta el cortometraje de animación en 3D “La muñeca que eligió conducir, cuyos protagonistas, un Audi R8 a escala y una muñeca, pueden obtenerse como juguetes reales de forma gratuita en una edición limitada.

Disponible en YouTube y redes sociales, el corto narra la historia de lo que le sucede a una muñeca cuando por casualidad acaba conduciendo un Audi R8, en el que se evidencian algunos de los estereotipos de género más comunes asociados al mundo del juguete. Una historia, según Audi, “que se convierte, asimismo, en una metáfora de la distancia real que aún existe en el mundo de la conducción, que empieza en la infancia con la creencia estereotipada que los coches son sólo un juguete para niños”.

Muchos expertos han alzado la voz en los últimos años para avisar que la diferenciación por género afecta a la función formativa de los juguetes. “Los estereotipos que asumen los niños y niñas influirán directamente en la configuración de su personalidad”, afirma el Doctor José Luis Linaza, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y miembro del Observatorio del Juego Infantil, que ha asesorado a Audi España en esta campaña sobre el sexismo en el juego.

Para este experto, los estereotipos responden a dos procesos diferentes y uno es la división del trabajo entre hombres y mujeres. “Ha sido la incorporación de la mujer al mercado de trabajo la que ha puesto de manifiesto la injusticia de mantener roles que corresponden a una organización social anticuada y desfasada”. El segundo factor es la propia construcción de la identidad de niños y niñas, pero lo negativo, según Linaza, “no es la limitación de sus capacidades, sino la intervención de los adultos reforzando y legitimando esas simplificaciones que son los estereotipos”.

Siguiendo esta línea, el catedrático indica que “en el juego infantil influyen los modelos que captan del mundo adulto y sus propias elaboraciones infantiles. Cuando juegan no imitan, actúan. Por la misma razón, aunque el juego influya en aspectos muy diversos del desarrollo infantil, el objetivo de los niños no es conseguir esos efectos, sino disfrutar, divertirse, actuar con sus amigos: jugar. El resto se da por añadidura”. Los diferentes estudios analizados indican que, en su primera infancia, los niños están libres de estereotipos de género. Los comienzan a fabricar a lo largo de su desarrollo y a medida que aumenta su edad. En ese contexto, los juguetes juegan un papel fundamental en la creación de identidad de género, transmitiendo valores sociales y culturales determinantes en los futuros roles de los niños y niñas.