BMW ha confirmado que los propulsores diésel siguen teniendo cabida en los próximos años, incluso con distintas configuraciones, con tres, cuatro y seis cilindros, y mantendrán las prestaciones habituales de los modelos de la compañía a través de la utilización de turbocompresores. Según informa el periódico El Español, este elemento promete ganar mucho peso en esta última etapa de los motores tradicionales de inyección dentro de la industria, con la utilización de hasta cuatro turbos que ayuden a mantener el rendimiento sin disparar los consumos.

En la fábrica de Steyr se producen gran parte de los motores que equipan BMW y MINI; de hecho, el 69% de las unidades que salen de su línea de producción son diésel, de un total de 1,26 millones de motores. La planta recibirá una nueva inyección económica antes de que acabe el año, con 100 millones de euros, tal y como confirmaba su director, Gerhar Wölfel.

Bajo este planteamiento, aunque sin olvidarse de las nuevas propulsiones, BMW tiene programado el lanzamiento de hasta 28 novedades en los próximos cinco años. Según Auto Motor und Sport, entre los modelos más importantes se encuentran el X7, la versión GTS del M2, la llegada del Z5 en colaboración Toyota, el nuevo Serie 8 y el todocamino BW X2.