Bosch ha alcanzado una producción acumulada de 100 millones de unidades de sistemas ESP desde que iniciara la fabricación de este dispositivo de seguridad en 1995. Desde la compañía han explicado que la generalización de este dispositivo en los vehículos supone una "significativa" contribución para la seguridad, especialmente en carreteras deslizantes, ya que el control de tracción mejora el agarre y evita el derrape del vehículo.

El presidente de la división de Sistemas de Control de Chasis de Bosch, Gerhard Steiger, destacó que en los últimos años el ESP "ha salvado vidas" y afirmó que este dispositivo es la piedra sobre la que se basan las funciones de asistencia y la conducción automatizada.
La corporación alemana resaltó que tras la introducción del cinturón de seguridad, el ESP es el sistema de seguridad más importante, ya que, según diferentes estudios, puede evitar hasta el 80% de los accidentes por derrape.
Desde noviembre de 2014, el ESP será equipamiento obligatorio en todos los vehículos que se comercialicen en la Unión Europea. Hoy, en torno al 78% de ellos ya lo equipan de serie.