Volkmar Denner, presidente de Bosch, considera que la empresas deben promocionar el diésel y que esta tecnología, determinante para las firmas del sector automoción en Europa, está pasando por un momento de transición.

 

Confesó, acto seguido, que el caso Volkswagen ha provocado que los clientes se sientan más inseguros y por "ello es necesario una campaña en favor del diésel". En sus palabras indicó que no cree que se vea afectado el negocio del diésel en el corto plazo. Al estar Europa tan dieselizada es imposible que dicha tecnología desaparezca del mercado de forma rápida.

Recordemos que Bosch es uno de los proveedores del software (también los inyectores y el catalizador) que los ingenieros del Grupo Volkswagen manipularon de forma deliberada e ilegal para que los coches emitieran menos emisiones de óxido nitroso (NOx) en el momento que pasaban las pruebas de emisiones. El otro suministrador es Continental.

Denner fue muy explícito al asegurar que el Grupo Volkswagen no se había puesto en contacto con Bosch en relación a una posible reducción de unos 1.000 millones de euros en proveedores que estaría estudiando el consorcio alemán.

Tampoco han mantenido contacto para encontrar una solución al problema del trucaje de los vehículos diésel. Insiste asimismo en que no han hecho nada ilegal y en que no nos son los únicos proveedores de Volkswagen.

En cuanto al efecto sobre el negocio de Bosch, donde el automóvil es el 58% en su balance, Denner explicó que es pronto para ver las consecuencias e insistió en que la tecnología diésel que desarrollan es "limpia". "Nosotros invertimos un 10% de nuestra facturación en I D (5.000 millones de euros en 2014)", aseveró.

Finalmente, respecto al cambio en los ciclos de homologación de los consumos y emisiones de los vehículos propulsados por un motor de combustión interna (gasolina o diésel), Bosch se muestra favorable a que sean unos ciclos "más realistas pero razonables en todos los sentidos".