La avería puede estar relacionada con el funcionamiento de alguno de los componentes del sistema o con el desgaste de los elementos de frenado, pastillas, zapatas, discos o tambores. Sobra decir que esto no solo es un riesgo para el propio vehículo, sino para todos los demás usuarios de la vía. Los frenos son el sistema de seguridad activa más importante de un automóvil y una de sus piezas clave. El sistema de frenos es el máximo responsable de detener el vehículo en el menor tiempo posible. Recuerda que el sistema de frenos es tu mejor salvavidas y por esta razón debes mantenerlo en perfecto estado de funcionamiento.

Newton determinó que todos los cuerpos que están en movimiento tienen tendencia a permanecer en ese estado y se resisten a cambiarlo, a menos que actúe una fuerza y modifique dicho estado. Este es el enunciado de la conocida como Ley de la Inercia o la 1ª Ley de Newton. Por eso, cuando un automóvil está en movimiento, es necesario aplicar una fuerza para detenerlo. De aplicar esta fuerza se encarga el sistema de frenos. Hoy en día, los frenos más habituales que nos encontramos en nuestros coches son los frenos de disco, pero muchos vehículos antiguos y coches pequeños y urbanos todavía equipan frenos de tambor, normalmente en el eje trasero.

Además, el material de fricción debe cumplir con el reglamento ECE-R90 de la legislación europea y ser respetuoso con el medio ambiente. Un material de fricción de alta calidad y ecológico garantiza un buen control y eficacia de la frenada. Y, además, ayuda a conservar nuestro entorno.

Otro de los aspectos relevantes de esa normativa ECE R-90, además de la referente al medio ambiente, hace relación a las prestaciones de los sistemas de freno y a su calidad. Para los fabricantes, superar esta normativa implica una elevada inversión para asegurar, mediante diferentes pruebas y controles, a los que hay que sumar los ensayos realizados por los equipos de I+D, que sus sistemas de frenos superan con creces todas las pruebas que permiten su homologación. Sólo los proveedores de primer orden pueden ofrecer estas calidades en sus productos.

Otro de los elementos principales del sistema de frenos es el líquido de frenos. Un líquido de frenos de calidad, en buen estado, evita la corrosión, aumentando la vida útil de los componentes (bomba de freno, unidad ABS, latiguillos, etc.). Cuando el líquido de frenos hierve, el pedal de freno se vuelve esponjoso (efecto llamado “vapour lock”). Como norma cambia el líquido de frenos como máximo a los dos años y utiliza siempre la calidad de líquido recomendada por el fabricante del vehículo.

Otro de los aspectos a tener en cuenta en el sistema de frenos es la correcta elección y montaje de los componentes para evitar ruidos, chirridos y vibraciones molestas durante la frenada. Además de un freno de alta calidad, asegúrate un montaje profesional, extremando la limpieza de las zonas de asentamiento, el engrase adecuado de las zonas móviles y utilizando solo herramientas adecuadas y líquidos limpiadores y grasas no contaminantes.

¿Cómo saber qué algo va mal?

  • Si tu vehículo frena poco, puede deberse a que le quede poco líquido de frenos, que las pastillas o zapatas estén desgastadas (oirás chirridos), que los discos o tambores estén desgastados.
  • Si notas el freno más duro (ofrece más resistencia) puede que haya un problema con el servofreno. - Si el coche frena mal y pierde líquido es posible que la bomba de freno esté en mal estado.
  • Chillido o ruidos en alguno de los ejes. El forro de la zapata o de la pastilla se ha desgastado, haciendo que el metal roce con el tambor o en el disco, lo que provoca ruido y defecto en la frenada.
  • Carrera del pedal de freno más larga. Puede ser indicio de fugas o agarrotamiento en de algún elemento del sistema o la avería del ajustador automático.
  • Si en el frenado el coche tiende a “ladearse” comprueba la presión, el desgaste y la alineación de los neumáticos. Si estos se mantienen en correcto estado, puede que las pastillas de freno estén mal asentadas o que el ajuste de los frenos sea desigual. También puede ocurrir que se haya colado grasa entre la pastilla y el disco, una fuga de líquido o una amortiguación excesivamente blanda.
  • Si notas el pedal de freno “blando” es posible que se haya introducido aire en el circuito o que el líquido de freno sea escaso.