Todos los elementos que componen “el kit de distribución” tienen un papel determinante en el buen funcionamiento del motor, haciendo que todos los sistemas funcionen de manera “sincronizada”, y, en especial, que la composición de la mezcla aire+combustible y su combustión se realicen de la forma más precisa posible, para conseguir el máximo rendimiento y evitar que el vehículo contamine por encima de los valores establecidos.

Por lo tanto, es de vital importancia, si queremos realizar reparaciones con total garantía, utilizar siempre componentes de calidad y cambiar todos los elementos que componen el kit de distribución. La denominación “kit” ya indica que todos los elementos están interrelacionados, y el deterioro de uno de ellos influirá en el funcionamiento de los demás.

Aunque en el libro de mantenimiento de cada vehículo se indica la periodicidad con que hay que realizar el cambio del kit de distribución, tanto en kilómetros como en tiempo, es un error regirse sólo por esta pauta, ya que hay factores que pueden influir, y mucho, en el deterioro prematuro de los componentes del kit. Por ejemplo, no es lo mismo circular siempre en autovías que hacerlo en casco urbano.

Pero sí puede haber una serie de indicios que nos avisen de que algo esta fallando en el kit de distribución: si percibimos un humo excesivo expulsado por el escape; si el vehículo no arranca bien; si se oyen chirridos, silbidos, traqueteos o golpes en la zona de la correa; si el motor vibra y el vehículo tiembla durante la conducción; y, por supuesto, si en una inspección visual observamos desgaste, falta de dientes, grietas, cuarteamiento o sequedad en la goma. Estos síntomas indican que algo no va bien en el vehículo y uno de los causantes puede ser el kit de distribución.

La plataforma “Elige Calidad, Elige Confianza” recoge estas informaciones en su fichas “Historias basadas en hechos reales” y “Lección de confianza”.