La causa mayoritaria de averías están relacionadas con el mal funcionamiento de la batería, según las estadísticas de asistencia en carretera del RACE que, en su Barómetro de Averías, informa de que se registraron 165.000 asistencias en 2017, lo cual supone un 46% del total.

Aunque son las altas temperaturas las que provocan la autodescarga de la batería, los problemas no empiezan a manifestarse -habitualmente- hasta la llegada del invierno. Según explica Johnson Controls, no sólo afecta el tiempo, ya que la edad de la batería es igualmente importante. “Hoy en día ésta forma parte de un complejo sistema eléctrico que suministra energía a una gran variedad de funciones de confort y ahorro de combustible”.

El calor acorta enormemente la vida útil de la batería, por lo que, para cuando llega el invierno, las baterías más antiguas están cerca de alcanzar su límite. “Muchos conductores creen que el frío afecta a la batería, pero es el calor lo que inicia el declive”, explica Christian Rosenkranz, Vice President Engineering de Johnson Controls Power Solutions. Teniendo en cuenta las altas temperaturas registradas durante el verano de 2018, este deterioro está asegurado.

Las altas temperaturas provocan la autodescarga de la batería y un desgaste más acelerado de sus componentes electroquímicos. “Puede que estos efectos no causen un fallo inmediato de la batería, pero sí pueden originar el inicio del deterioro”, añade Rosenkranz. Aunque este fenómeno pasa desapercibido a lo largo del verano y el otoño, los problemas empiezan a manifestarse en invierno, cuando se necesita más energía para arrancar el motor. De ahí, la importancia de revisar la batería periódicamente durante todo el año.

Con Navidades a la vuelta de la esquina, la revisión de un experto se vuelve primordial. Christian Rosenkranz indica que “la comprobación de la batería ayuda a identificar los fallos inminentes. Por ello, los conductores deben llevar a revisar la batería al taller al menos una vez al año, preferiblemente antes del invierno”.