En 2020 será difícil comprar un vehículo nuevo que funcione en ralentí, pues la tecnología Start-Stop continúa ganando en popularidad y los objetivos de reducir emisiones de carbono ponen retos adicionales a los fabricantes de automóviles de todo el mundo.

En previsión al aumento de la demanda, Johnson Controls está llevando a cabo una inversión de 555 millones de dólares (unos 490,9 millones de euros) para ampliar la producción de AGM en Alemania, Estados Unidos y China.

 

De hecho, nos recuerda Lisa Bahash, vicepresidenta del grupo y gerente general de equipos originales de Johnson Controls Power Solutions, "somos el principal proveedor mundial de baterías para vehículos Start-Stop y planeamos seguir así".

"Para asegurar que continuaremos satisfaciendo la creciente demanda de los fabricantes de automóviles y minoristas del mercado de accesorios para esta tecnología, una prioridad de negocio es invertir en el aumento de nuestra producción en todo el planeta", agrega acto seguido.

El mercado de vehículos nuevos con baterías start-stop podría aumentar a 56 millones en todo el mundo para 2020, en comparación con 22 millones actuales. En este marco se espera que el 85% de todos los vehículos nuevos en Europa y el 40% tanto en Estados Unidos como en China cuenten con esta tecnología.

Bahash apunta a continuación que la tecnología Start-Stop requiere cambios mínimos en el vehículo y cuesta mucho menos que los sistemas de baterías para vehículos híbridos o eléctricos. Sin duda, "es la mejor solución para ayudar a los fabricantes de automóviles cumplir con las regulaciones ambientales futuras".

La tecnología Start-Stop apaga automáticamente el motor cuando el coche está en reposo y lo reinicia cuando el pie del conductor deja el pedal del freno . Durante este tiempo, los sistemas eléctricos del vehículo - desde el entretenimiento a las luces - utilizan la energía de una batería avanzada de plomo (AGM ) más que el motor de gasolina, con el consiguiente ahorro de combustible.