Los amortiguadores son, junto a los muelles, un elemento básico de la suspensión de los vehículos. El sistema de suspensión, que actúa entre el chasis y las ruedas, se encarga de absorber las irregularidades del terreno por el que se transita buscando aumentar el control del vehículo y el confort de los pasajeros.

Esto significa que los muelles son los encargados de absorber los impactos del terreno, mientras que los amortiguadores disminuyen rápidamente el movimiento de los muelles, controlando sus movimientos para evitar que continúen oscilando y garantizar el control sobre el vehículo, informan desde KYB.

¿Y, qué es eso de “tener el control del vehículo”? Significa ser capaz de frenar, pasar por baches, dar la vuelta y cambiar de dirección o esquivar de manera repentina, en el momento exacto y de manera oportuna.

¿Cuál es la función de los amortiguadores? Hacen que los neumáticos siempre estén en contacto con la calzada. Es decir, que las ruedas no se despeguen de la carretera, porque al hacerlo correremos el riesgo de perder el control del vehículo y sufrir un accidente (ejemplo: efecto aquaplaning).

También controlan los movimientos de la carrocería y absorben las alteraciones de la carretera. Hacen nuestro viaje más cómodo. De nada sirven los sistemas de seguridad más sofisticado (ABS, ESP, DSC,...) con unos amortiguadores deficientes, ya que su función queda inutilizada (datos erróneos de los sensores, señales de frenado ineficaces,...).

¿Cómo saber que los amortiguadores o la suspensión están reclamando nuestra atención? Si notamos alguna de estas señales, debemos acudir a nuestro taller de confianza para que revisen su estado:

  • Mayor dificultad en la conducción.
  • Desgaste irregular de los neumáticos.
  • Se necesita mayor tiempo para detener el vehículo.
  • Mayor dificultad para controlar el vehículo en curvas y superficies mojadas.
  • Se producen vibraciones en el volante.
  • Mayor sensibilidad del vehículo al viento lateral.
  • Deslumbramiento en conducción nocturna.
  • Hundimiento del eje trasero al acelerar.
  • Fuga de fluido hidráulico.
  • En baches muy pronunciados, los amortiguadores pueden llegar a tocar fondo y clavarse.
  • En definitiva, mayor dificultad en la conducción.

¿Por qué es tan importante llevar unos amortiguadores en perfecto estado? Si no lo hacemos, aumenta el desgaste del resto de piezas (rótulas, soportes, neumáticos,…).

¿Sabías que... los amortiguadores también afectan al sistema de frenado? Unos amortiguadores en mal estado aumentan la distancia de frenado hasta un 35%.

¿Por qué? Al frenar, por la inercia de la marcha y el peso del vehículo, unos amortiguadores desgastados no estabilizan la carrocería. Esto provocará que la parte trasera se levante, evitando el contacto de los neumáticos traseros con la carretera, produciendo una disminución de la tracción y el control y ocasionando que la distancia de frenado sea mayor.

Unos amortiguadores en buen estado…

  • Nos aseguran que las ruedas se mantengan en contacto con la carretera.
  • Garantizan una distancia de frenado óptima.
  • Controlan los movimientos del vehículo.
  • Consiguen que la maniobrabilidad sea segura.
  • Hacen que la función ABS/ESP funcione a un nivel óptimo.

Así pues, recuerda:

  1. Cambia los amortiguadores de tu vehículo entre los 65.000 y los 90.000 km (dependiendo del uso que se haya dado al vehículo), y revísalos periódicamente (cada 20.000 km).
  2. Los cambios de amortiguadores han de realizarse por completo o por ejes, de 2 en 2 (nunca por unidades sueltas), ya que aumenta su efectividad.