La auditoría de las cuentas anuales de Liqui Moly, realizada por la compañía Ernst & Young, muestra que en 2018 la cifra de ventas creció hasta un nuevo récord situado en 544 millones de euros, un aumento del 2% respecto a 2017. Los beneficios crecieron en la misma proporción hasta los 52,6 millones de euros, lo que supone un margen de beneficios del 9,7%.

“Teniendo en cuenta las circunstancias económicas, hemos tenido un resultado aceptable en un año difícil", resume el director gerente de Liqui Moly, Ernst Prost. A pesar de las incertidumbres en materia de política económica, la empresa cuenta con un resultado positivo también para 2019, con un crecimiento de las ventas del 4% entre enero y abril.

Durante el pasado año, el precio muy volátil del crudo fue, según la empresa, el mayor generador de costes, ya que los aceites base y paquetes de aditivos, cruciales para Liqui Moly, siguieron la misma tendencia que los precios en el mercado de crudo. Si un barril de crudo costaba de promedio 55 dólares en 2017, éste se situó en aproximadamente 70 dólares un año más tarde. “Los precios de las materias primas determinan en gran medida los costes totales en la fabricación de lubricantes”, explica Ernst Prost.

Pero Liqui Moly afronta tales incertidumbres con una cuota de fondos propios del 83%, un balance general de 175 millones de euros y sin ningún tipo de deuda bancaria. “Nos bastamos nosotros para seguir progresando, sin deudas, lo que nos evita tener que pagar dividendos o intereses. Esto tiene mucha importancia para poder reaccionar ante posibles cambios en el futuro, o en un escenario más positivo, ser nosotros los que lo construyamos”, subraya el director gerente. Aquí se incluyen inversiones para asegurar el futuro de la empresa y con ello de sus casi 900 puestos de trabajo.

Uno de estos proyectos es la construcción de un moderno centro de distribución, cerca de la fábrica de aceite, al que se destinará una inversión de 25 millones de euros y contará con una capacidad para 50.000 palets. "Este es un paso imprescindible para disponer siempre de suficiente mercancía y poder abastecer así a nuestros clientes de manera fiable", afirma Ernst Prost.

Por otro lado, desde principios del año Liqui Moly echa en falta la gran fiabilidad de la que hacía gala en los envíos. "La razón no hay que buscarla en la situación de stock, sino en el cambio al nuevo software", explica el director gerente. Con el cambio de año se puso en marcha un programa para planificación de recursos empresariales, un sistema ERP. Debido a la complejidad de esta materia, los casi 4.000 artículos del catálogo y los miles de clientes de 150 países, no todos los procesos se desarrollan todavía con total fiabilidad. Aún así, el especialista en lubricantes alcanzó un crecimiento del 4% en las ventas en lo que llevamos de año.

“No podemos imaginarnos qué inicio de año hubiéramos tenido en 2019 si hubiéramos dispuesto de toda nuestra capacidad de suministro”, concluye Ernst Prost. “Fieles al lema de la región innovadora de Ulm, Liqui Moly quiere seguir siendo el líder en el Sur de Alemania y en todo el mundo. Es lo que pretendemos y también es nuestra meta”.