Liqui Moly ha incorporado a 23 trabajadores en el último mes y medio con lo que ha superado la barrera de los 800 empleados, duplicando su número desde 2006. Además, el especialista en lubricantes y aditivos anunciaba recientemente que agosto se había convertido en el mes de mayor volumen de ventas desde que la empresa se fundara.

Los 819 trabajadores de Liqui Moly se dividen entre los 515 empleados en el centro de producción de Ulm y los 268 en Saarlouis. Entre los 23 “copartícipes” (como así llaman a los nuevos empleados) se encuentran nueve aprendices. “Adoro a los jóvenes, llegan con ideas frescas y hablan con nosotros, los más veteranos, sobre el futuro de Liqui Moly”, resalta Ernst Prost, el socio director gerente, para quien se trata de mucho más que un simple relevo generacional. “Se trata de la viabilidad de toda una empresa y está, ni más ni menos, que en manos de la juventud”.

Todos aportan su grano de arena a esta viabilidad. En palabras del responsable, “mientras que nosotros los 'viejos' contribuimos con experiencia, rutina y profesionalidad y transmitimos nuestro sistema de valores, de nuestra juventud espero agitación, renovación, pero también lo radical y lo revolucionario. Y cómo no: la formación en especialidades, al igual que en cultura general, son para mí parte integrante de las tareas nobles de todos los empresarios y empresas, como miembros de la economía social de mercado que somos”.

Para Ernst Prost, las ventas y los beneficios son indicadores de gran importancia para la viabilidad de la empresa. “Sólo cuando una empresa triunfa, puede ofrecer a las personas puestos de trabajo seguros a largo plazo”. Estas cifras, tan importantes para las cuentas anuales, se alcanzan con el número de empleados y, sobre todo, su dedicación. “Aquí no gira todo en torno a las cifras económicas, sino en torno a las personas. Por esta misma razón, numéricamente también lo estamos haciendo bien”, añade el socio director gerente, quien destaca, además, que “no somos un montón de solistas, sino que actuamos como un equipo, donde cada uno cumple la función que se le asigna”.

Antes de que Liqui Moly llegara a contar con 400 empleados pasaron casi cinco décadas. En 2006, el número creció de golpe en más de 130 personas al adquirir la planta petrolífera de Méguin en el Sarre. Ernst Prost no quiere aventurarse a decir cuándo se llegará a 900 ó 1,000. “Pero si se mantiene nuestro ritmo de crecimiento, puede que lleguemos antes de lo que esperamos”.