“Cuando se instala un turbo en un taller, el primer uso puede ser un desastre”, aseguran desde Liqui Moly. “Cuando el motor se enciende después de instalar el turbo (sea nuevo, reconstruido o usado), siempre hay un retraso en la llegada del aceite a los rodamientos. Sólo 30 segundos con la falta de lubricación adecuada puede ser suficiente para un desgaste prematuro o incluso para que el turbo salga”.

El nuevo aditivo para turbocompresores de Liqui Moly acaba con el problema de la lubricación inicial después de la sustitución de un turbo en los talleres. Este aditivo, que se aplica a todas las marcas de turbo, ya sean nuevos, reconstruidos o usados, es unidosis y cada tubo de 20 gramos sirve para una operación de sustitución de un turbo.

Este nuevo producto de Liqui Moly (ref. 20766) proporciona una película de protección que se aferra a todas las partes móviles, evitando su desgaste hasta que el suministro normal de aceite llegue al turbo y cumpla su función normal. Es adecuado para el primer llenado de nuevos turbocompresores para, después del cambio, protegerlos contra un funcionamiento en seco y daños por falta de aceite en la fase de rodamiento.

En cuanto a su uso, antes de la conexión del conducto de alimentación de aceite, la perforación de entrada de aceite del turbocompresor se llena completamente con el aditivo de turbocompresor Pro-Line y se evitan los riesgos de la primera utilización y la falta de lubricación. Para el taller es una forma de garantizar un buen servicio al cliente, evitar problemas, además de permitir, de forma clara y transparente, cargar el producto al cliente.

Pero desde Liqui Moly advierten de que “muchos de los turbos gripan por falta de lubricación debido a la obstrucción de los canales internos, que no siempre se sustituyen en el montaje de un turbo”. En caso de obstrucción de canales de lubricación del turbo, es fundamental hacer primero una limpieza de motor y de estos canales a través del producto Motor Clean de Liqui Moly.