Las normativas que han entrado en vigor en los últimos años, obligan a los motores a cumplir una serie de requisitos en cuanto a las emisiones de gases y partículas. Esto ha obligado a los fabricantes a tomar medidas para limitar dichas emisiones, sobre todo a partir de la entrada en vigor de la normativa Euro 5. Una de ellas es la instalación de filtros de partículas, unos dispositivos que trabajan a temperaturas muy altas con el objetivo de “quemar” los restos de hollín. Pero ¿cuándo se utilizan los aditivos en el filtro de partículas? Loctite lo explica en un post de su blog Ruta 401.

¿Cómo contamina un vehículo a motor?

La combustión del gasoil genera diferente residuos. Por un lado están los residuos gaseosos, cuyos componentes más perceptibles son los hidrocarburos y los aldehídos. Por otro, los residuos sólidos pulverulentos acumulados en los gases de escape, cuyo término genérico es el de “partículas”. La emisión de contaminantes, y especialmente de partículas de hollín, se ve afectada por el proceso de combustión en el motor diésel. Este proceso depende de numerosos factores como el diseño del motor, el tipo de combustible o las condiciones atmosféricas.

Filtro de partículas sin aditivos

Este tipo de filtro de partículas se instala cerca del motor, habitualmente detrás del turbocompresor. El recorrido que realizan los gases de escape entre el motor y el filtro de partículas es muy corto, lo cual permite que la temperatura de los gases de escape todavía sea suficientemente alta para que se produzca la combustión de las partículas. Tiene dos modos de funcionamiento. Uno pasivo, en el que los gases del escape se encuentran a unos 350º C - 400º C y no se necesita la gestión del motor. Por su parte, en el modo activo entra en juego la gestión del motor, lo cual incrementa la temperatura de los gases hasta los 600º C - 650º C para facilitar la eliminación de hollín.

Filtro de partículas con aditivos

Hay otros vehículos que tienen el filtro de partículas ubicado en otras zonas. En estos casos, la distancia que recorren los gases de escape entre el motor y el filtro de partículas es mayor, por tanto, los gases llegan a más baja temperatura. Y ahí es donde entran en juego los aditivos. Los aditivos son activadores ferrosos que permiten disminuir la temperatura de combustión del hollín, lo cual permite eliminar las partículas aunque la temperatura alcanzada sea menor. La temperatura de combustión del hollín ronda los 600º C - 650º C, pero con estos aditivos se puede eliminar a 500º C.

Los aditivos entran en el vehículo al inyectarle gasolina y se depositan en su propia cavidad, normalmente alojada en el mismo sitio que la rueda de repuesto. La capacidad del depósito de aditivo suele estar prevista con una vida útil similar a la del filtro de partículas, unos 120.000 km. En cambio, si el consumo de combustible es mayor que la media calculada por el sistema, puede avisar al conductor para que acuda a su taller, ya sea para cambiar el depósito de aditivo o reponerlo con aditivo nuevo.

En cualquier caso, la decisión de usar filtros de partículas con aditivos o sin aditivos depende del fabricante y de las medidas que adoptan para respetar la legalidad vigente en cuanto a emisiones.