La masilla de poliéster tiene como principal finalidad corregir las irregularidades que quedan en la chapa del vehículo, expone la marca Loctite en un interesante artículo que les adjuntamos íntegro. Es importante saber que su uso no evita el trabajo del chapista, pero es una solución rápida y eficaz para las reparaciones en carrocería.

Recordemos que las principales masillas están formadas por resinas de poliéster y para conseguir el endurecimiento de éstas, se le añade peróxido de benzoilo para utilizarlo como catalizador.

 

Dado que su principal función es la de rellenar huecos para dejar las superficies igualadas, no se debe esperar que tenga funciones protectoras o de mejora de la superficie. Sirve para corregir arañazos o golpes y mejora el aspecto de la carrocería. Dependiendo del área de trabajo se puede aplicar a espátula o a pistola.

Las características que tiene una buena masilla de poliéster son:

-Facilidad de lijado. Para una uniformidad excepcional se necesita que puedan ser trabajadas con facilidad una vez se ha aplicado y antes de que endurezca.
-Alta resistencia y adherencia. Debe poder resistir frente a agentes externos, y evidentemente adherirse sin ninguna dificultad a la chapa.
-Baja porosidad y alta elasticidad. No ha de generar muchos poros y debe soportar vibraciones y cargas dinámicas sobre la chapa. Por supuesto, se pretende que no se agriete ni se despegue.
-Poder de relleno. El espesor de la masilla antes y después de su curado ha de ser el mismo.
-Se convierte en un elemento imprescindible en el taller ya que, en los casos de pequeños golpes, la reparación de piezas afectadas es más recomendable que la sustitución y ahí entran en juego las masillas de poliéster.