Las innovaciones en la reparación de vehículos son una buena manera de evaluar la calidad del taller, indica Loctite en un artículo que les adjuntamos íntegro. Por eso hay que estar muy atento a las nuevas aplicaciones y productos que faciliten nuestro trabajo.

Se trata de ahorrar tiempo y costes, sin perder calidad en la reparación. Una de esas nuevas técnicas es la soldadura en frío, que sustituye a las masillas de estaño y poliéster.

 

Sin duda, la reparación con soldadura en frío es una elección más que recomendable. Veamos las ventajas que ofrece:

1. Ahorro de tiempo. Con los métodos de soldadura tradicionales con calor era necesario desmontar los componentes y piezas de alrededor y tras repararlo proteger los recubrimientos originales contra la corrosión. Con la soldadura en frío ya no es necesario hacer ninguna de estas dos cosas; por supuesto, tampoco es necesario volver a montar luego las piezas. Además, al reparar en lugar de sustituir, ya no hay que esperar que lleguen las piezas de recambio.
2. Cubre más superficies. La soldadura en frío supera la limitación de las masillas de estaño que solo se pueden aplicar en superficies de acero. En frío, el proceso funciona tanto en acero como en aluminio.
3. Mejor acabado. La unión que produce es estanca, sólida y permanente y se puede aplicar con precisión de forma más sencilla. Además, el acabado es más elegante y limpio.
4. Seguridad. Se evita tener que trabajar con el soplete, con los riesgos que ello conlleva, tanto por posibles quemaduras como por daños en los ojos. Aunque se pongan las medidas de protección, un despiste puede ser muy peligroso. La soldadura en frío es mucho más segura ya que el riesgo asociado a la llama desaparece.
5. Facilidad de trabajo. Los distintos productos de soldadura en frío son fáciles de lijar y modelar. No se descuelgan y lo mejor de todo es que seca a temperatura ambiente facilitando así, el trabajo realizado.
6. Mayor higiene. Permite realizar reparaciones más limpias, sin afectar a las piezas de alrededor. Gracias a que no se usa calor, aparecen menos restos asociados a la operación, con lo que la higiene es mucho mayor.
7. Respeto al medio ambiente. Si ya el hecho de utilizarse a temperatura ambiente es una ventaja, no lo es menos el evitar irradiar el calor del soplete al aire. La soldadura en frío está libre de plomo. Por otra parte, se ahorra mucha energía y las materias primas empleadas en los adhesivos que se utilizan afectan menos a la huella de carbono. Por último, su potencial de calentamiento atmosférico es mucho menor, menos de la mitad, que el de la soldadura con estaño.