Como expertos en la gestión de talleres, en Serca saben que la apertura de un taller mecánico requiere de estudiar a la perfección el negocio que se va a montar, el perfil del barrio, clientes, servicios en los que se va a especializar, y un largo etcétera que ayudarán al emprendedor a acertar con el tipo de taller y la zona adecuada para ello.

En primer lugar, la ubicación del local y su estructura van a marcar mucho el volumen del negocio: a más tamaño, más coches se podrán arreglar y más se facturará, pero también será necesario contratar mano de obra externa y eso disparará los costes estructurales iniciales. Como mínimo, el local debería tener hueco para trabajar con más de un automóvil a la vez (o al menos tener espacio para estar trabajando con uno y tener espacio para tener otro aparcado). A su vez, es necesario una oficina o despacho donde poder atender a los clientes, proveedores y desarrollar todas las tareas administrativas de la recién estrenada empresa.

Igualmente, el local tiene que contar con una rampa para el cambio de aceite, un alineador de faroles, la prensa hidráulica, mínimo una máquina de soldar, el calibrador de neumáticos, un elevador de vehículos, los criques hidráulicos para la caja de transmisión, máquinas de limpieza y pintura, así como un espacio donde destinar todas las herramientas pequeñas. Todas estas máquinas son de un volumen importante, por lo que el local a alquilar o comprar debe ser de un tamaño considerable para que entre todo (además de disponer de un almacén).

Por otro lado, habrá que tener en cuenta cómo se van a distribuir los metros cuadrados útiles. Es más, según Serca, hay que cuidar muy bien las dimensiones que se van a ocupar y el espacio libre a necesitar, de lo contrario el área de trabajo agobiaría tanto a trabajadores como a clientes, o que no permitirá realizar las tareas como se debiera.

Para calcular el espacio exacto que se va a necesitar, es necesario hacer un cálculo del número estimado de vehículos que se van a reparar al año, el número de trabajadores necesario para esas tareas, cuánto ocupa cada área de trabajo (chapa y pintura, electromecánica, recambios y arreglos) y que no se limiten entre ellos, y el área que ocupará cada máquina, la oficina o sala de espera. La idea es que antes de la apertura del local y, por supuesto, antes de su elección, tener previsto el volumen de trabajo que permita obtener rentabilidad y adecuar el espacio para ello.

Pero no sólo contar con espacio adecuado es la clave para el éxito de poder atender la demanda de vehículos necesarios. Antes de abrir un taller hay que realizar una serie de tareas e investigaciones, por ejemplo, calcular el público potencial y cuántos vehículos hay de forma aproximada en la zona de influencia; conocer la competencia: los talleres que están a un radio de distancia cercano; qué distribuidores de marcas de automóviles y componentes trabajan en la zona; o cuál es la facturación aproximada de los talleres que trabajan en el área en el que queremos abrir nuestro negocio.