El invierno es una prueba de fuego para coche y conductor, por lo que no hay que dejar el mantenimiento del coche para última hora. Por ello, Tallerator ha elaborado una Guía de Invierno con cuatro grandes puntos que recopilan consejos e información sobre el mantenimiento del coche y su utilización en situaciones difíciles típicas de la época.

  • Neumáticos y cadenas. Es el único elemento del coche que está directamente en contacto con la carretera que, estos meses, estará mucho más complicado, especialmente por las lluvias y el hielo. La adherencia disminuye y se multiplican los problemas de aquaplanning y “resbalones” en pasos de cebra y otras marcas pintadas.

Si hay que rodar por hielo y nieve, las cadenas serán indispensables, adquiriendo aquellas que se adapten al coche y, cómo no, aprender a ponerlas y quitarlas. Por su parte, los neumáticos “All Seasson” son para todo el año, mientras que los de invierno, o lluvia, están diseñados especialmente para esta época del año. Lo más destacado es que con este tipo de gomas no es necesario montar cadenas para nieve.

En todo caso, habrá que aumentar la distancia de seguridad, ya que, por menor visibilidad y el estado del firme, el conductor reaccionará de forma más lenta y las acciones “tardarán” más en ejecutarse.

  • Líquido refrigerante o anticongelante. Sirve tanto para evitar que se caliente el motor como para que, cuando hace frío, se congele; es decir, mantiene la temperatura del motor dentro de un margen específico para su buen funcionamiento y rendimiento. Por eso es muy importante fijarse en el rango de temperatura de uso del producto, que viene marcado en el envase, y compararlo con las temperaturas ambientales de las zonas en las que nos vamos a mover.

Se recomienda sustituir el líquido refrigerante cada dos años o 60.000 km, y comprobar el nivel del líquido cada dos meses o 1.000 km. Además, si se cambia el anticongelante, debe sustituirse también el filtro. La frecuencia de la revisión debe aumentar si se vive o se usa el coche en zonas con temperaturas especialmente altas o bajas. Es indispensable comprobar el nivel de los líquidos y aceites del coche, pues si se congelan, pueden provocar avería en el motor. Además, el líquido refrigerante sirve, a su vez, para la calefacción del habitáculo.

  • Limpiaparabrisas. Se recomienda cambiar los limpiaparabrisas cada año, ya que las escobillas están todo el tiempo a la intemperie y sufren las distintas condiciones climáticas del año. En este tiempo de heladas y lluvias (incluso nieves), es momento clave para comprobar su estado. El limpiaparabrisas es un elemento esencial en la visibilidad del conductor, por lo que debe cumplir su función de limpieza a la perfección, tarea que se complica mucho en invierno.
  • Carreteras secundarias. Mucha atención a los desplazamientos cortos, ya que se hacen principalmente por carreteras convencionales. En la última campaña de la DGT, desarrollada en noviembre, los agentes de tráfico denunciaron a 18.538 conductores en este tipo de vías. De ellos, 1.488 circulaban habiendo ingerido alcohol y otras drogas; 7.491 conductores fueron denunciados por exceso de velocidad; y otros 1.017 por distracciones. En los resultados de la campaña, la DGT destaca en un apartado especial la falta de mantenimiento del vehículo, contabilizando en una semana 1.141 conductores denunciados por circular con vehículos con importantes deficiencias técnicas.