Jon McNeill, director global de ventas y servicios de Tesla, desveló en una ponencia celebrada en el 'Best of Belron' de Carglass los avances de la compañía en conducción autónoma y seguridad.

En este sentido, el dirigente apuntó que el Tesla Model S ya ofrece una verdadera conducción autónoma que funciona perfectamente en autopistas. Gracias a los sensores, cámaras y GPS que monta el propio coche, un Model S es capaz de tomar curvas, cambiar de carril, frenar, adecuar la velocidad y estacionar de forma autónoma.

“Nuestros coches hacen cada día las mismas millas que el coche autónomo de Google ha completado en 10 años”, expuso. Todos los automóviles Testa están monitorizados y envían información a la marca.

Gracias a todos esos datos llegaremos a la conducción autónoma absoluta en muy poco tiempo, vaticina. Pero ya a día de hoy, McNeill asegura que “con la conducción autónoma las posibilidades de sufrir un accidente se reducen en un 50%”.

El objetivo, prosigue, es que la tasa de accidentes se reduzca al nivel de la industria aeronáutica, lo que tendrá un impacto directo en las víctimas mortales provocadas por accidentes de tráfico, y también afectará a la industria de reparación de automóviles, que “va a cambiar radicalmente en muy pocos años”.

La conducción autónoma va a reducir sustancialmente el riesgo de sufrir un accidente, pero la seguridad pasiva de los coches también es una piza clave cuando estos suceden. Así, McNeill presume que “las posibilidades de perder la vida en un accidente en un Tesla S es la mitad que en cualquier otro automóvil”.