A finales del invierno de 1991, Citroën introdujo en el mercado un nuevo modelo, el ZX, que venía a situarse entre el pequeño AX y el BX, otros dos vehículos que la firma francesa había lanzado con anterioridad, nos recuerda en su blog en periodista Jorge Palacios.

 

El ZX no tuvo un éxito excesivo pues sólo permaneció media docena de años a la venta, pero sin embargo, contaba con una característica que entonces era toda una innovación: a partir de cierta velocidad, sus ruedas posteriores giraban unos pocos grados, como si también tuvieran dirección, cuando el vehículo tomaba las curvas, apoyando la maniobra iniciada por las ruedas delanteras, al adoptar una posición contraria a éstas.

Ahora, ZF, el proveedor alemán de equipos y componentes para el automóvil pone en el mercado un sistema que denomina AKS (control activo de la cinemática) que hace lo mismo y que ya equipa de serie nada menos que el Porsche 911 GT3.

Citroën siempre ha tenido fama de tener soluciones técnicas muy avanzadas para su tiempo, por lo que cabría preguntarse: ¿está inspirado el nuevo sistema AKC de ZF en el eje trasero autodireccional de aquellos Citroën ZX?