A pesar de que pasan absolutamente inadvertidas, las antenas son esenciales en los automóviles del presente y lo serán todavía más en los del mañana, ya que afectan, no sólo a la radio, sino también a sistemas tan importantes como la seguridad o la conectividad.

“Las antenas son la vía de comunicación de los ocupantes del vehículo con el exterior”, explica Mareike Gross, responsable de Sistemas Eléctricos, Package y Ciberseguridad de SEAT. Son estructuras metálicas que transforman la energía eléctrica en ondas electromagnéticas, comportándose como elementos receptores y emisores. “El coche necesita recibir y emitir a través del aire información constantemente y lo hace gracias a ellas”, asegura César de Marco, que lidera el Departamento de Antenas en SEAT.

Sólo para sintonizar las emisoras, tanto de AM, FM y radio digital DAB, se precisan ya varias antenas, pero en el coche encontramos, además, otras con diferentes funciones, todas ellas fundamentales. Las de telefonía 4G son para los servicios de conectividad y algunos asistentes de seguridad, como la llamada de emergencia, así como para mejorar la cobertura del móvil de los ocupantes. Las hay de navegación y posicionamiento del vehículo (GPS) y de Bluetooth y Wi-Fi, mientras que otras sirven para la gestión del acceso al vehículo o, incluso, para el encendido remoto de la calefacción.

Igualmente, las antenas tienen un impacto directo en el confort y la seguridad. Por eso, para el equipo de SEAT que las diseña y desarrolla la máxima premisa es asegurar una calidad de comunicación óptima en todo momento. El reto no es fácil, ya que el coche está en movimiento y a menudo circula por zonas con condiciones difíciles, como de baja cobertura. “En recepción, por ejemplo, trabajamos con el sistema diversity, que consta de varias antenas con la misma función para poder ir seleccionando la que ofrece mejor señal”, cuenta de Marco.

El número de antenas depende de cada vehículo, aunque hoy en día en ninguno baja de las diez. El primer coche totalmente conectado de SEAT, la cuarta generación del León, tiene 16. El techo es el mejor lugar para colocarlas porque al ser la zona más elevada, permite un mayor alcance en cualquier dirección. Por eso, en la antena de aleta de tiburón, que sustituye electrónicamente las largas varillas de antes, se integran hasta cuatro funciones: GPS, Telefonía 4G, WiFi y para el control remoto de la calefacción. Pero no es suficiente. “El número de antenas que tenemos que colocar nos obliga a buscar otros lugares y cualquier elemento no metálico puede ser un candidato, desde la estructura de líneas de la luneta térmica trasera al parachoques y las manecillas de la puerta”, detalla de Marco.

Si garantizar la comunicación es clave hoy, más lo será mañana. “Con coches autónomos, con tecnología 5G, intercambiando datos al milisegundo con la nube, las antenas deberán asegurar al 120% la conexión con el exterior”, explica de Marco, que prevé que en pocos años habrá diez antenas más. Se incrementarán para servicios de entretenimiento (realidad aumentada, vídeo streaming en 4K o juegos online), para mejorar el posicionamiento GPS del vehículo y para servicios y seguridad del coche autónomo y conectado.