Bosch, fabricante alemán de componentes para automóviles, celebra este 2014 el primer centenario del inicio de la producción de sus primeros motores de arranque para coches.

Asimismo, la compañía recuerda que los motores de arranque permitieron mejorar el confort y la comodidad de los usuarios, pues sirvieron para sustituir el arranque manual de los vehículos, que era poco fiable y complicado de utilizar.

Resalta, de igual forma, que la energía eléctrica de los nuevos motores de arranque proviene de la batería del vehículo, lanzada por la firma germana en 1913. Inicialmente, estas piezas tenían un peso de casi diez kilogramos y ofrecían 0,6 kilovatios de potencia, mientras que ahora pesan entre 1,9 y 17 kilogramos y ofrecen hasta 9,2 kilovatios.

El presidente de la división de Motores de Arranque y Generadores de la corporación, Ulrich Kirschner, considera que estos componentes son un elemento típico de los productos Bosch presentados en los primeros días de motorización. "Todos ellos fueron diseñados para eliminar las deficiencias en funcionamiento, operación y seguridad".

En la actualidad, estas piezas son ligeras, compactas y aportan mayor potencia. Cada año, Bosch produce alrededor de doce millones de motores de arranque en todo el mundo, que se montan en "al menos" uno de cada cinco vehículos nuevos.