En un neumático desgastado por debajo del límite legal, e incluso antes, el agarre disminuye y aumenta la distancia de frenado, multiplicándo el riesgo de sufrir patinazos o el temido aquaplaning. Además de ser un peligro para la seguridad vial, circular con neumáticos en mal estado se traduce en un gasto extra de combustible y más emisiones de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, en ocasiones los conductores alargan en exceso el cambio de neumático; de hecho, más de millón y medio de vehículos circula con los neumáticos en mal estado, según un estudio de Goodyear y Race.

Con la finalidad de ayudar al conductor, Confortauto Hankook Masters resume en cuatro las señales de desgaste o deterioro que pueden evidenciar la necesidad de realizar el cambio de neumáticos en el coche:

1. Cuando la banda de rodadura del neumático es inferior a 1,6 mm

El funcionamiento óptimo de los neumáticos está íntimamente relacionado con la profundidad de su banda de rodadura. Su función principal es desviar el agua de debajo del neumático para mejorar la tracción y evitar el aquaplaning. La banda de rodadura de los neumáticos tiene una profundidad de entre 7 y 9,5 mm, valor que garantiza el mejor rendimiento en condiciones variables. La profundidad mínima legal de la banda de rodadura para todos los neumáticos de turismos en Europa es de 1,6 mm. Si los surcos están a menos profundidad, significa que el neumático debe de reemplazarse inmediatamente. No obstante, es recomendable no apurar tanto el desgaste de la banda de rodadura y sustituirlos cuando la profundidad sea inferior a 3 mm.

Para comprobar su desgaste lo ideal es tener un profundímetro, una herramienta pequeña a la venta en talleres o centros de automóviles por un módico precio que permite medir con precisión la profundidad exacta de las ranuras de los neumáticos en diferentes lugares de su superficie. Pero existe otra manera muy sencilla de saber si los neumáticos están o no desgastados: introduciendo una moneda de 1 euro en el fondo de las ranuras. Si las estrellas grabadas en el borde de la moneda son visibles, es momento de cambiar los neumáticos.

Circular con neumáticos desgastados sin dibujo y sin la correspondiente profundidad de la banda de rodadura supone que nuestro vehículo frenará mal y sin control ante una emergencia, ya que éstos habrán perdido adherencia y no ofrecerán un buen agarre en el asfalto. Además, llevar desgastados los neumáticos es motivo de multa. La DGT considera esta infracción como grave y la sanción es de 200 euros por neumático.

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2. Cuando los neumáticos sufren un pinchazo o cualquier daño grave

Un neumático puede sufrir un pinchazo mientras conducimos, pero es posible que no lo detectemos hasta que lleguemos a nuestro destino. Si esto sucede, debemos acudir de forma urgente a nuestro taller para repararlo o reemplazarlo. Otros daños que pueden afectar gravemente a nuestros neumáticos son los golpes contra baches, bordillos u otros elementos que se pueden encontrar por la carretera. Si tras algún impacto de este tipo los neumáticos presentan alguna deformación evidente, como abultamientos, rozaduras, grietas o pliegues en las gomas, será necesario cambiarlos, ya que su integridad estructural se habrá visto afectada, lo que aumenta en gran medida la probabilidad de un fallo repentino o un reventón.

3. Cuando un neumático evidencia un desgaste anormal en la banda de rodadura

Si se observa un desgaste asimétrico (grandes diferencias en neumáticos del mismo eje), desgaste en el centro o bien desgaste en los bordes de la banda de rodadura, son síntomas evidentes y fáciles de detectar que probablemente se deban a un problema mecánico, como un fallo de equilibrado, paralelismo, transmisión o suspensión. Pero también puede estar relacionado con el hecho de que hayamos estado circulando a una presión inadecuada. Debemos tener en cuenta que si los neumáticos no tienen la presión recomendada o la goma está desgastada, el contacto con la carretera disminuye. Se recomienda revisar la presión recomendada por el fabricante por lo menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. La información sobre la presión no aparece en los neumáticos, sino en el manual de usuario del vehículo, o en el lateral de la puerta del conductor, o en el interior de la tapa del depósito de carburante.

4. Cuando se nota vibración en el volante

Lo más frecuente es que se detecten las vibraciones a partir de los 90 km/h, agravándose el problema conforme se va aumentando la velocidad. Cuando vibra el volante, el origen suele estar en la mayoría de ocasiones relacionadas con los propios neumáticos. El mal alineado de los neumáticos, por ejemplo, provocará que estos no se apoyen correctamente y rueden de forma óptima. Este problema es visible fácilmente si hay un desgaste prematuro en la banda de rodadura o directamente existe algún neumático sensiblemente deformado. Por otro lado, si el coche equipa neumáticos con la presión incorrecta o si estos tienen algún defecto derivado del paso del tiempo o largos periodos de inactividad, es posible que también se noten estas vibraciones.