Una fuga en el vehículo es síntoma de que alguno de los componentes de un sistema no está bien ensamblado y supone también, más que probablemente, el preludio de problemas mayores en el futuro. De ahí la importancia de detectar cualquier fuga a tiempo, recoge un artículo del Blog Ruta 401, que describe cuatro métodos para detectar dichas fugas, más susceptibles de producirse en juntas, tornillos o en zonas de unión y sellado de piezas o compartimentos.

- Método 1: inspección ocular. Cuando la fuga es de algún líquido puede ser relativamente fácil encontrar de dónde proviene; sin embargo, cuando se trata de una fuga de gas, su detección es más complicada, ya que es un elemento incoloro y no se puede apreciar a simple vista. Por lo tanto, se necesitan usar otros métodos para detectar estas fugas, lo que nos lleva al siguiente punto.

- Método 2: aerosoles especializados. En caso de fugas más difíciles de detectar se puede recurrir a la ayuda de aerosoles como Loctite SF 7100, que permite detectar fácilmente posibles fugas. Su 'modus operandi' consiste en formar burbujas en aquellas zonas donde exista pérdida de gas. No es tóxico ni inflamable y tampoco provoca corrosión. Además, resulta eficaz para la detección de fugas en diferentes sistemas de gas presurizado (aire comprimido, helio, nitrógeno, etc.), así como en tuberías de hierro, cobre o plástico. Para garantizar que la reparación se ha realizado con éxito, se aplica de nuevo Loctite SF 7100 sobre la zona reparada.

- Método 3: inyección de colorante. En este caso se trata de un método que se basa en el uso de productos colorantes que reaccionan en el lugar donde se encuentra la fuga. En algunos casos, los kits de estos productos incluyen gafas especiales y linternas ultravioletas para poder apreciar los cambios de color.

- Método 4: láser y ultrasonidos. Aunque su uso todavía no está muy extendido en el sector, ya existen detectores de fugas que permiten realizar un diagnóstico por infrarrojos de forma remota, de manera que no exista riesgo para la salud en caso de que sea una fuga de un producto peligroso. Más comunes son los detectores de fugas por ultrasonidos, generalmente usados para detectar problemas de estanqueidad en el compartimento del vehículo.