El RACE publica, junto al resto de partners europeos, el segundo informe de evaluación de los Sistemas de Retención Infantiles (SRI), del que se desprende que el 88% de las sillas analizadas (15 de 17) superan la prueba con calificaciones “Satisfactoria” o “Aceptable”. El informe apunta a la tendencia de las empresas a fabricar sillas reversibles adaptadas al i-Size, que permite llevar a los pequeños en el sentido inverso a la marcha hasta los 105 cm.

En la segunda prueba realizada en 2017, en la que se evalúa la seguridad de los sistemas de retención infantil, y en la que participan más de 30 partners, se han analizado la seguridad de 17 sillitas de diferentes grupos y normativas, incluyendo cinco modelos con homologación "i-Size". En el examen de los productos, realizado por expertos independientes y consumidores, se ha evaluado la seguridad a través de 'crash test' frontales y laterales; el uso y manejo de la silla, la ergonomía y el confort del niño, y la presencia de sustancias tóxicas de todos los asientos. Con estas pruebas se calcula una nota final en la que el resultado de las pruebas de impacto es la que mayor peso tiene.

De las 17 sillas testadas, 12 modelos han obtenido el resultado final de "Satisfactorio" y otros tres modelos, de “Aceptable". Todas las sillas de seguridad han sido adquiridas en tiendas, están homologadas y superan los requisitos legales, en algunos casos de manera significativa.

Entre sus conclusiones, dos modelos de silla han obtenido en esta prueba comparativa la valoración "Muy insatisfactorio", ya que ambos suspendieron en los resultados de los impactos frontales realizados en el laboratorio del ADAC en Landsberg. Los fabricantes de los modelos Jané Grand y Recaro Optia con base Smart Click fueron alertados el pasado 17 de julio de las anomalías detectadas en la seguridad de sus productos, y se informó a los usuarios de las diferentes medidas adoptadas para solucionar la problemática.

Además, el informe europeo revela un aumento en la fabricación de Sistemas de Retención Infantil que pueden ser utilizados en ambos sentidos, así como el hecho de que el riesgo de lesiones en los más pequeños tras un impacto frontal puede reducirse si viajan en el sentido inverso a la marcha.