Dentro de su campaña como Patrocinador Olímpico Mundial, ‘Persigue tu sueño, supera los obstáculos’, y con el Castillo de Monterreal en Baiona (Pontevedra) como testigo de fondo, Gómez Noya ha sido el entrenador de estos tres apasionados del deporte en un peculiar triatlón.

La valenciana María Jesús Navarro, de 32 años, fue la primera en cumplir su sueño: nadar una distancia de 500 metros en la playa de la Barbeira. Cuando era pequeña le encantaba nadar, incluso ganó algunos torneos, sin embargo, María Jesús abandonó por completo este deporte cuando le detectaron artritis reumatoide, una enfermedad degenerativa que no tiene cura.

A continuación, le llegó la hora a Andrés Contreras, valenciano de 26 años, que recorrió más de 30 kilómetros en una ruta en bici paralela al mar desde el Castillo de Monterreal hasta el Monasterio de Oia. La historia de Andrés es una historia de amor por el deporte en general y por el ciclismo en particular. Lo practicaba con sus amigos y con su padre. Su historia es más conocida en los medios ya que una conductora ebria mató a su padre y a un amigo en Oliva mientras montaban en bici en mayo del 2017. Andrés colgó la bici. Con este reto apoyado por Bridgestone, Andrés ha querido demostrar que no todo en la vida se puede controlar y que, para sobreponerse, es fundamental enfrentarse a los problemas y obstáculos que pueden surgir en el camino.

En la fase final, Martín Blázquez, madrileño de 71 años, cerraba la jornada corriendo 5 Km junto a Gómez Noya.  Martín tiene un pasado deportista: como atleta participó y ganó varias carreras importantes. También fue jugador de fútbol semiprofesional jugando en tercera división. Sus prioridades cambiaron cuando tuvo familia: se centró en los suyos y en el trabajo, lo que hizo que, poco a poco, se fuera desligando del deporte. Ahora, ya jubilado, Martín está recuperando el “tiempo deportivo perdido”.

Tres historias de superación que Bridgestone como Patrocinador Olímpico Mundial ha querido poner en valor con su iniciativa  “Persigue tu Sueño, Supera los Obstáculos”. Al igual que el movimiento olímpico, Bridgestone siempre ha entendido que el viaje es tan importante como el destino.