A pesar de que todos los indicios indicaban que el embarazo no prosperaría, hubo quien se empeñó en continuar adelante con la criatura y a la postre el resultado fue el esperado, incluso hay quien opina que mucho peor de lo podía imaginarse; Motormecánica fue un fiasco total. La gestación culminó en aborto.

Lo cierto es que el espejismo funcionó durante unos breves instantes, lo justo para traspasar el umbral del primer stand, a partir de ese momento la fantasía dejó paso a la cruda realidad; la primera Feria Internacional de Equipos y Componentes para Automoción no pasaba de mercadillo de fin de semana con una pobrísima representación de expositores nacionales y una inexistente presencia extranjera.

 

Mann concurrió con un stand de grandes proporciones pero tristemente vacío y cuando preguntamos a Javier Bellmunt por el resto de la Feria, nos comentó lacónicamente, “esto es lo que hay…” Habíamos viajado en balde. Una idea que a buen seguro estuvo presente en la mente de todos los que tuvieron la mala suerte de perder su tiempo acercándose al recinto ferial zaragozano.

Ya puestos decidimos saludar a los representantes de Berton y Launch que nos confirmaron que su asistencia se explicaba exclusivamente como apoyo a sus distribuidores de zona; recién estrenado en el caso de Launch.

En apenas media hora ??" no hizo falta más - deambulamos por aquel enorme desierto en el que de vez en cuando aparecían oasis que poco o nada tenían que ver con el sector de componentes para automoción. Pabellones inmensos y semivacíos ofrecían un espectáculo surrealista con exhibidores de vehículos antiguos, asociaciones varias, colegios, karts, federaciones deportivas… pero nadie relacionado con la posventa.

Una situación lamentable para los que acudimos, para los que exhibieron y desde luego para la imagen de la Feria de Zaragoza y de la comunidad maña. Ya lo dijimos en su momento, ni por oportunidad ni por fechas tenía sentido un evento de estas características; una cita que no contaba con el apoyo de las principales asociaciones, Ancera y Sernauto y a la que los fabricantes e importadores tampoco había prestado atención.

Sin embargo uno de sus principales valedores, el consejero autonómico Arturo Aliaga (del que se esperaba mucho más al provenir del sector) se empecinó en continuar con un proyecto que apenas había recibido respaldos y este ha sido el resultado.  Con este tipo de dirigentes públicos no se puede esperar que la economía mejore, máxime cuando a la vista de tan calamitoso resultado, aún se negaba a aceptar la realidad. Delirante.

Lo único que sacamos en claro en nuestra visita a la capital del Ebro fue la reunión con dos buenos amigos y el disfrute en su compañía de un excelente ternasco.

La conclusión final no puede ser otra. Esperemos que no se repita, no se puede saquear el erario público para montar festivales sin sentido. Si querían hacer una feria sectorial, deberían haber pensado mejor fechas, contenidos, apoyos… ya que mucho nos tememos que no habrá una segunda edición.