El Gobierno brasileño lanzó ayer un paquete de medidas urgentes para revitalizar el sector del automóvil,con el objetivo de que su economía crezca un 3% este año. El Ejecutivo de Dilma Rouseff considera clave, para mantener las expectativas de que su economía crezca un 3 % este año.

El procedimiento a seguir por el gobierno brasileño es simple: reducir impuestos para estimular el consumo y que fluya el crédito de la banca a los ciudadanos. Ello traería de la mano un sensible abratamiento del precio final de los vehículos incentivando compras.

Brasil quiere que, a partir del 31 de agosto, el IPI (impuesto de matriculación) y el IOF (operaciones financieras) bajen para animar a los consumidores a renovar el parque de vehículos. El importe del impuesto de matriculaciónserá del 0% para microchoces, el 6% para turismos medios y el 6,5% para grandes cilindradas. Los utilitarios pagarán solo un 1%.

El Gobierno brasileño también rebajará impuestos a la financiación desde el 2,5% hasta el 1,5% y destinará 6.830 millones de euros/año a través del Banco Central a la banca solo para la venta de automóviles.

Además, Brasilia ha forzado a los fabricantes de vehículos, después de una larga ronda de negociaciones, a ofrecer descuentos de un 1% al 2,5% sobre la tabla actual de precios. El resultado para el consumidor, según el Gobierno, será una reducción total del 10% en el precio final de compra de un coche.

Brasil es el sexto productor mundial de automóviles y los grandes fabricantes han encontrado un mercado dinámico en el que instalar sus fabricas. Volkswagen, Ford y Fiat son algunas de las marcas que más crecen en el país. Aunque el año pasado se vendieron 3,5 millones de coches, el mercado tiene un potencial de 6 millones, según los expertos.