Málaga fue el lugar elegido para celebrar el último congreso de Ancera. La capital de la Costa del Sol fue testigo del crédito de que dispone esta asociación entre la mayor parte del sector de la posventa que apoyó nuevamente y de forma mayoritaria esta convocatoria. Notoriedad que en estos tiempos que corren alcanza un valor todavía mucho mayor.

El mérito de todo ello tiene nombre ??" y no es la primera vez que lo decimos ??" gracias a que Ancera cuenta con una junta directiva perfectamente estructurada y con un presidente, Miguel Ángel Cuerno, inteligente y dialogante que ha demostrado a lo largo de todos estos años contar con tablas más que suficientes para lograr el éxito.

Este vigésimo quinto congreso, al margen del broche final (cena espectáculo en la que se tardó más de dos horas en servir; borrón desde luego no achacable a la organización), ha satisfecho a todos por igual. El mismo Cuerno mostró su complacencia por las instalaciones, la participación y las ponencias.

Por nuestra parte estamos completamente de acuerdo, incluso con las insignias de oro, otorgadas con todo el merecimiento a Rafael Gabriel y Baltasar Navarro.

Recordemos que ambos ya fueron distinguidos en su momento con los premios, Personajes de la Posventa, que esta misma revista entrega anualmente.

Finalmente, un dato que llamó nuestra atención, parece ser que alrededor de 15.000 talleres de reparación en España utilizan software y equipos ilegales; un dato inquietante. Seguramente por eso ya se acordó durante el congreso del pasado año en Tarragona crear CAPA (Comisión Anti Pirateria del Automóvil), un ente que ya está dando sus primeros frutos.

En concreto destacamos la intervención en Oviedo de una red de distribución ilegal que comercializaba CD pirateados con programas técnicos de Autodata.

Una línea a seguir por el bien de todo el sector.