Ahora que disminuyen las horas de luz y aumentan las lluvias es el momento de poner a punto la iluminación y las escobillas del vehículo. Según la iniciativa Elige calidad, elige confianza, “la oscuridad tiene un efecto negativo sobre nuestra percepción de los objetos, por lo que es importante que nuestros vehículos nos ayuden todo lo posible a ver mejor”.

Mientras que el conductor prioriza el mantenimiento de algunos sistemas y recambios del coche, tiende a relativizar la importancia de otros como la iluminación y sólo reparan en ellos si una lámpara se estropea. Sin embargo, las luces deberían ser revisadas al menos una vez al año y el otoño es una buena época para hacerlo.

Los choques y vibraciones propios de los desniveles de la calzada durante la conducción se transmiten a los faros, dando lugar a divergencias en la distribución de la luz. También pueden producirse daños mecánicos debidos, por ejemplo, a golpes de piedras, provocando grietas, fisuras o piezas desencajadas, rotas o mal fijadas. Todos estos desperfectos afectan y modifican la trayectoria de la luz emitida, lo que puede causar deslumbramientos. El correcto reglaje de las lámparas proporcionará una iluminación óptima que permitirá detectar a tiempo los obstáculos.

Por su parte, las luces diurnas han supuesto una importante mejora de la seguridad vial, ya que la misión de la iluminación es ver mejor, pero también ser visto. En caso de que el vehículo sea antiguo y aún no incorpore este sistema, el conductor siempre podrá encender las luces de cruce, aunque su efectividad es menor, ya que consumen más combustible al estar permanentemente encendidas; sufren un mayor desgaste que las luces diurnas, por lo que aumenta la frecuencia de reposición; su reparación es más costosa; y su haz de luz se dirige hacia la calzada, ya que está diseñado para evitar el deslumbramiento de otros conductores.

Cuando se realice la revisión de las luces del coche, no debe olvidarse incluir las antinieblas, traseras y laterales, además de las frontales. Estos dispositivos también contribuirán a que otros conductores detecten la presencia del vehículo más rápidamente, mejorando su capacidad de reacción.

Igualmente, el otoño también es buen momento para revisar las escobillas, que deberían cambiarse al menos una vez al año. En los días de lluvia, el número de colisiones de tráfico aumenta hasta en un 15%. Si las escobillas hacen ruidos, dejan surcos o dan saltos, es hora de sustituirlas por otras nuevas. Es necesario asegurarse también de que el vehículo tiene el nivel suficiente de líquido limpiaparabrisas para que las lunas estén siempre limpias y permitan ver claramente el coche.