GT Motive participó en el Showroom celebrado en Motortec 2017, donde representantes de talleres y redes de talleres compartieron su visión acerca de temas de actualidad como digitalización, rentabilidad y eficiencia. Por su parte, Enrique Gómez, director general de The Hub Automotive Insights, ofreció una radiografía sobre la digitalización del taller en España.

“El empresario de la reparación de vehículos tiene la obligación de optimizar el uso de sus recursos para maximizar el beneficio de su negocio. Estamos hablando de eficiencia, del diseño y desarrollo de los procesos que nos permiten obtener la máxima rentabilidad de los recursos disponibles, en definitiva, de herramientas tecnológicas y de personas orientadas a sacar el máximo partido de las mismas”, comentaba Gómez momentos después de su intervención.

Según datos aportados por el experto, el 14,1% de los talleres españoles no dispone aún de equipos de diagnosis, el 18,2% carece todavía de software de gestión y sólo un 26,6% cuenta con programas de tasación o valoración de daños. La información procede del último Privilege, un estudio que realiza la empresa de estudios de mercado que lidera Gómez sobre la base de más de 2.000 encuestas a talleres.

“Los datos son estremecedores”, aseguró el consultor. “El nivel de digitalización de las empresas de reparación de vehículos dista mucho de ser el adecuado para garantizar el éxito y la viabilidad económica de los talleres que se están quedando atrás. La sociedad es cada vez más digital, cada uno de nosotros como consumidores somos crecientemente digitales, y nada hace pensar que vamos a exigir a los servicios de reparación de vehículos algo distinto a lo que ya pedimos a un hotel o a un restaurante cuando nos informamos sobre sus servicios en Internet o cuando decidimos contratarlos”.

Según expuso Enrique Gómez, la tecnología digital alterará el sistema de transmisión del conocimiento y de la información. “Los consumidores estamos cada vez más y mejor informados. Los empresarios -de la reparación de vehículos y de cualquier sector- también. Quienes se queden atrás verán amenazada su actual posición competitiva, no podrán negociar en las mismas condiciones. Y serán, además, más ineficientes. No accederán a información en cantidad y calidad suficiente, y no serán capaces de transformarla en conocimiento útil, tanto para negociar en los mercados como para mejorar sus procesos internos, inyectarles eficiencia, mantener ventajas competitivas y rentabilidades adecuadas”.

Por otro lado, el especialista en estudios de mercado explicó de qué forma se producen los saltos tecnológicos en la sociedad y en la economía. “Normalmente es la industria la que impone primero los avances tecnológicos, en este caso las tecnologías digitales, por una cuestión de reducción de costes. Es algo que no gusta a los consumidores porque les sacas de su zona de comodidad. Pero, justo después, en un segundo momento, son los consumidores los que descubren los beneficios de esa digitalización y quieren más, tanto que consigue transformar el modelo de negocio. Entonces, es la industria a la que ya no le gusta tanto lo que ocurre. Como colofón del proceso, en un tercer periodo, ya no se vende un producto, sino que gracias a la digitalización, lo que se vende, y se compra, son servicios”.

Llegados a este punto, Enrique Gómez se preguntó acerca del futuro. “¿Hacia dónde va la sociedad y la economía digital?”. El futuro, aseguró el responsable de The Hub, será del Internet de las Cosas, y aportó algunas previsiones acerca de cómo se irán digitalizando y sensorizando los objetos cotidianos. “La digitalización de los talleres de reparación de vehículos no es una opción, es una necesidad, una condición imprescindible para garantizar su competitividad. Avanzar por la senda de la economía digital es más sencillo de lo que parece, porque no se trata fundamentalmente de adquirir las herramientas precisas para hacerlo, la clave reside en el cambio de mentalidad de los empresarios del taller, en su orientación hacia la gestión eficiente del negocio. Cuando uno llega a ese estado, no tiene dificultad alguna en incorporar las herramientas tecnológicas que necesite, pero solo lo hará desde el convencimiento de que su contribución en la mejora de la eficiencia del negocio será decisiva”.