El aire acondicionado es un elemento casi imprescindible en el vehículo, especialmente en épocas de calor. Y es que, según explica GT Motive, un sistema de aire acondicionado en buen estado aportará diversas ventajas, como mayor confort y concentración al conducir, prevenir la somnolencia o la eliminación de impurezas como el polen.

Pero, ¿cómo funciona el sistema de aire acondicionado del vehículo? De manera general, su funcionamiento está basado en un circuito cerrado por el que circulará el gas refrigerante. Los componentes del sistema y sus funciones son las siguientes:

1. El compresor. Bomba de alta presión que, gracias a la potencia del motor, comprime el refrigerante. Una vez comprimido, el refrigerante se dirige a alta temperatura hacia el condensador.

2. El condensador. Aquí se produce un subenfriamiento del refrigerante y pasa a estado líquido.

3. Filtro deshidratador o botella deshidratante. Filtra las impurezas que pudiera contener el refrigerante y absorbe la humedad del circuito para proteger el compresor, evitando que le llegue fluido en estado líquido.

4. Válvula de expansión. Se produce un descenso de la presión, así como de la temperatura al pasar el fluido de estado líquido a gaseoso.

5. Evaporador. Aquí llega el refrigerante en estado líquido y a baja presión. Al pasar por el evaporador, el refrigerante se convierte en gas, enfriándose notablemente el aire.

6. Filtro del habitáculo. Elimina las impurezas del aire que pasa al habitáculo del vehículo (polen, polvo, bacterias, hollín, ...).

En cuanto a su mantenimiento, desde GT Motive recomiendan activar el aire acondicionado periódicamente; sustituir el filtro de polen cada año o cada 15.000-30.000 km; desinfectar el sistema de climatización; y realizar una revisión y mantenimiento periódicos (al menos una vez al año), con el fin de garantizar un funcionamiento óptimo del sistema y evitar incidencias como malos olores, funcionamiento forzado del sistema o consumo excesivo de combustible.

Entre las averías e incidencias más comunes, se encuentran la rotura del radiador, fugas en las mangueras, fisuras en las fijaciones de los conductos,...; filtro de polen o del habitáculo obstruido; fallo eléctrico que afecte a los relés del ventilador; olor desagradable debido a la acumulación de humedad, ácaros y bacterias en el sistema; nivel insuficiente del aceite del compresor; y suciedad en el condensador.

Respecto a las ventajas del aire acondicionado, GT Motive cita las siguientes: ayuda a prevenir la somnolencia y aumenta la concentración del conductor; facilita la eliminación de la condensación del cristal parabrisas; aporta confort al conductor y ocupantes del vehículo; y disminuye la exposición a la contaminación, al polen y a otros alérgenos al filtrar gran parte del aire, gracias al filtro del habitáculo y de polen.