GT Motive nos exponía en sus post hace unos meses las claves para ayudar al taller a ser más competitivo. Sin embargo, para garantizar la rentabilidad del taller, es necesario llevar un control que permita conocer los puntos fuertes del taller y las áreas de mejora, así como verificar la situación en la que se encuentra.

Los KPI (Key Performance Indicators), como apunta la firma en un artículo que les adjuntamos íntegro, pueden facilitar el control y gestión del taller y, a pesar de que su nombre pueda resultar poco familiar, están basados en cifras y datos que maneja el taller.