La demanda de coches diésel en Europa caerá hasta el 30% del mercado en 2020, lo que repercutirá en los beneficios de los fabricantes, así como en la aceleración para el desarrollo de tecnología eléctrica, según un análisis de JP Morgan recogido por la página web de Faconauto.

De esta forma, los fabricantes alemanes sufrirán una disminución media del 5% en sus ingresos mientras promueven modelos híbridos para cumplir con las normas europeas en emisiones. En este contexto, Mercedes-Benz, con su submarca EQ, y Audi, con tres modelos eléctricos en 2020, ya se están posicionando para ganar nuevos clientes para sus modelos eléctricos.

La popularidad de los automóviles diésel en Europa ha ido disminuyendo motivado, sobre todo, el escándalo de manipulación de las pruebas de emisiones de Volkswagen. “El porcentaje del diésel en Europa ha estado disminuyendo durante años debido a una regulación de emisiones más estricta, haciendo que la tecnología sea más costosa”, ha declarado Thomas Schlick, consultor de Roland Berger, en declaraciones a Bloomberg.

Las implicaciones a largo plazo para una caída en la demanda de motores de combustión son significativas para la industria, ya que, según JP Morgan, se calcula que aproximadamente un tercio de los empleos en la industria están relacionadas con el motor de combustión.

En cuanto a los fabricantes de componentes, la entidad asegura que irán perdiendo poco a poco el interés de ir fabricando piezas para los motores diésel en favor de la tecnología híbrida o eléctrica.