La mejora económica general en el seno de las familias tendrá su impacto en la actividad del taller, tanto como el 1,8% de incremento de las reparaciones previsto para este año, según datos de Audatex, compañía experta en el desarrollo de soluciones digitales para el sector posventa.

Esta cifra representa una revisión al alza de las previsiones que Audatex manejaba a principios de año, de un 0,1%, un crecimiento cuya valía residía no en la magnitud de la cifra, que no dejaba de ser reducida, sino por ser un punto de inflexión para los talleres españoles tras años de caídas.

Este cambio de tendencia no solo se mantiene, sino que además si el sector sigue comportándose en los próximos meses como lo ha hecho hasta mayo se llegará antes de lo previsto a la tasa de crecimiento de reparaciones prevista para 2018.

Al mismo tiempo, esta mejora de las reparaciones tendrá su eco también en los ingresos de la posventa, que se prevé crezcan un 5% este año.

Otra de las consecuencias de la recuperación económica es el aumento de las matriculaciones asistida por los planes de incentivo a la compra. En concreto, si ya en 2015 se superó la barrera psicológica del millón de unidades vendidas después de seis años por debajo, la previsión para 2016 es alcanzar el 1,1 millón de matriculaciones.

No obstante, los talleres deben seguir haciendo frente a un parque en el que la antigüedad supera a la juventud, en el que la arruga supera a la “piel tersa”. Recordemos que más de la mitad de los coches en circulación tiene más de diez años, es decir, que la mitad de la masa crítica de clientes de un taller corresponde al menos rentable, al que repara solo lo imprescindible y recorre cuatro veces menos de kilómetros que un coche nuevo o joven.

De hecho, es tal el desequilibrio que, a pesar de ser mayoría, estos vehículos mileuristas apenas son responsables de una tercera parte de las reparaciones. En cambio, los coches de menos de cinco años, que son solo el 17%, pasan por el taller casi tanto que los más viejos, el 29% de las veces.

Esta permuta en la tipología del cliente del taller, y que afecta tanto a su cuenta de resultados, se constata en la evolución de las reparaciones de chapa y pintura de los últimos años. Así, si en 2009 el 6% de las operaciones que hacían los repararadores era en carrocerías con más de diez años de antigüedad, esa cifra se triplicó en 2015 hasta el 20%.

Por el contrario, las operaciones en coches más jóvenes pasaron en ese tiempo de representar dos de cada tres a la mitad en la actualidad. De este modo, si bien la recuperación llega a la posventa, hay nubarrones en el horizonte que pueden poner en riesgo la rentabilidad de muchos talleres.

Según el responsable del Mercado Posventa de Audatex, José Luis Gata, las perspectivas para 2016 son muy buenas pero siempre “cogidas con pinzas”. Estamos a la espera de que haya un nuevo gobierno y veremos cómo evoluciona la economía.

“Ya el año pasado hubo un atisbo de acabar el ejercicio con las reparaciones en positivo pero finalmente fue un espejismo y se cerró con una caída del 1%. La experiencia nos hace ser prudentes, aunque muy mal se tienen que dar las cosas para que este año no se cumpla el tan ansiado cambio de tendencia”, concluye.