La primera carrera de coches de la historia se celebró en Francia en 1894 y tuvo como recorrido los 126 kilómetros que separaban París de Rouen. Según recoge un artículo de Territoriohella.es, esta precursora de las competiciones actuales tuvo una convocatoria muy particular: el 19 de diciembre de 1893, Pierre Giffard, redactor del diario parisino Le Petit Journal, hacía un llamamiento a los conductores a participar en el “Concours des Voitures sans Chevaux” (“Competición de carruajes sin caballos”).

El reglamento de la carrera detallaba una dinámica definida: una prueba por eliminación dividida en tramos, en la que ganaría el coche que sumara los mejores tiempos, aunque también se tenían en cuenta otros aspectos como la seguridad del vehículo, la facilidad en su conducción, que fuera lo más barato posible, o que no necesitara la acción de un mecánico o un asistente para ponerse en marcha. Se admitían vehículos de cualquier país y con cualquier tipo de tecnología automotriz (vapor, eléctricos, de gas, petróleo, neumáticos, híbridos, etc.).

La convocatoria de Le Petit Journal tuvo una solicitud inicial de 102 inscripciones, aunque finalmente se presentaron 32, de los que sólo 21 cumplieron los requisitos para participar. Había jurados repartidos en las distintas etapas de la prueba, que eran los que cronometraban los tiempos de los participantes.

El más veloz fue el Marqués Albert de Dion, que empleó 6 horas y 48 minutos en completar el recorrido, pero fue descalificado por necesitar un fogonero para hacer funcionar su vehículo (en contra de las normas de la carrera). Por tanto, los 10.000 francos estipulados como premio fueron repartidos entre Panhard & Levassor y los hijos de Peugeot, que empataron en la clasificación.