El proceso de combustión de etanol y gasolina es muy similar, y muchos países europeos ya ofrecen combustibles de gasolina que contienen diferentes rangos de etanol. Sin embargo, varios modelos de vehículos en Europa pueden funcionar tanto con gasolina de mercado normal como con E85 (hasta un 85% de etanol). Estos vehículos se conocen comúnmente como "Flexfuel".

Algunas empresas de toda Europa están ofreciendo dispositivos (o kits) de posventa que convierten los vehículos normales de motores de gasolina en vehículos Flexfuel. Estos dispositivos son principalmente unidades de control electrónico que dicen recalibrar el motor para funcionar en E85 ('E85 black-box').

“Tanto para los países europeos como para los consumidores, puede parecer tentador instalar un dispositivo E85 simple en el mercado de accesorios, ya que podría reducir la dependencia energética y permitir el uso de combustible que podría ser más barato en la bomba que la gasolina normal”, indican desde la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles.

Sin embargo, ACEA considera que “la venta e instalación de estos dispositivos es bastante peligrosa, ya que presenta varios riesgos en términos de fiabilidad, corrosión, servicio al cliente, así como la capacidad del sistema de post-tratamiento de gases de escape para mantener niveles de emisiones contaminantes”.