Los defectos en la carrocería del vehículo detectados por las ITV españolas han experimentado un significativo incremento en el periodo comprendido entre 2011 y 2015, último ejercicio del que se disponen de datos cerrados. Según explica la red de expertos en chapa y pintura CertifiedFirst, en esos cinco años, los defectos leves de carrocería han crecido un 41,87%, mientras que en el caso de los graves, constitutivos de rechazo en la ITV, el aumento es del 17%.

En 2015, el conjunto del parque de vehículos inspeccionado (motocicletas, turismos, vehículos industriales y vehículos agrícolas) presentó 2,67 millones de defectos de carrocería leves y 478.000 defectos de carrocería graves. Cinco años antes, se habían identificado 1,84 millones de defectos leves y 408.000 defectos graves, lo que representa un incremento del 42% y el 17%, respectivamente.

En el segmento de turismos, los datos aportados por CertifiedFirst muestran un significativo incremento en los defectos de carrocería detectados en las ITV: los defectos leves ascendieron a 1,5 millones en 2015, un 40,5% más que los detectados en 2011 (poco más de un millón), mientras que, en el caso de los graves, pasaron de 193.000 a 219.000, lo que representa un incremento del 13,3%.

Cada vez son más los vehículos que no pasan la ITV a la primera por defectos en la carrocería por presentar alguna de las irregularidades graves que, en materia de “Acondicionamiento Exterior, Carrocería y Chasis”, se recogen en el capítulo 2 del Manual de Procedimiento de Inspección de las ITV. A la hora de la revisión, el inspector técnico de la ITV se fijará en aspectos como eventuales defectos de estado (óxidos, perforaciones, desperfectos,...), la existencia de aristas vivas o cortantes, anclajes de portacontenedores inexistentes o deteriorados, fijación del paragolpes defectuosos o entradas de humos al espacio de los ocupantes.

“En la práctica, es muy complicado establecer criterios de medición objetivos para temas como la corrosión, por ejemplo”, explica Jordi Ortega, responsable de Certifiedfirst, para añadir que “será el inspector quien tenga la última palabra. Lo mejor es prevenir. Solucionar los pequeños problemas de chapa y pintura que surjan y no dejar que se acumulen, pues provocarán incidencias más graves”.