El RACE, junto con el resto de partners europeos, publica el primer informe de evaluación de los sistemas de retención infantil del año 2017 en el que se analiza, en condiciones más exigentes que las pruebas de homologación, la seguridad, el manejo, la ergonomía y la presencia de sustancias peligrosas en los tejidos de las sillitas. Se han analizado 42 modelos de sillas a la venta, de los cuales 24 de ellos se han clasificados con una nota de “Satisfactoria” y 13 con “Aceptable”. En la parte baja de la tabla, ocho sillas no han conseguido superar los niveles mínimos de calidad exigidos, con tres modelos que han obtenido la calificación de “Insatisfactorio” y cinco con “Muy insatisfactorio”.

Ahora, los requisitos que se exigen para obtener buenos resultados en el test son más duros, con pruebas de impacto frontal con nuevos dummies y nuevos sensores (abdominales en el Q3) que permiten una mejora en la identificación de lesiones. Para los resultados, se tiene en cuenta la normativa I-SIze ECE R 129 y las nuevas condiciones de pruebas según EuroNCAP, y se han reformulado las pruebas de manejo y ergonomía. En cuanto a las pruebas de sustancias contaminantes se han tomado en cuenta las normas más actuales para juguetes y textiles.

La principal novedad de este primer informe 2017 es el mayor número de sistemas de retención infantiles analizados, con un aumento del 30% respecto al número de sillas analizadas en ediciones anteriores. Además, en este test se han evaluado 13 modelos homologados con la normativa ECE R-129 (i-Size), donde todos los modelos, a excepción de uno, han superado los niveles de calidad exigidos, y en su mayoría con la calificación de “Satisfactoria”. La única silla i-Size que no ha pasado los niveles de recomendación de los clubes ha sido debido a las pruebas de presencia de sustancias tóxicas presentes en los tejidos, no a la seguridad de las pruebas de impacto.

Las buenas clasificaciones en las sillas homologadas bajo la norma i-Size demuestran la mejora de la seguridad respecto a los modelos comercializados con la homologación R44/04, sobre todo en una mayor protección frente al impacto lateral. Por su parte, los usuarios que quieran adquirir una silla con homologación i-Size deben tener en cuenta una serie de especificaciones, como que el vehículo donde se vaya a instalar lleve un tercer punto de anclaje para su instalación mediante el Top tether, o que el vehículo esté adaptado para colocar la silla con una pata de apoyo.

Las sillas comercializadas bajo i-Size tienen unas características especiales. En primer lugar, deben superar una prueba de impacto lateral, mientras que el rango de la silla se mide según la altura del niño (dejando los percentiles de peso y edad), por lo que desaparece la clasificación de grupos como la hemos entendido hasta ahora (grupo 0 , I…). Por último, los niños de al menos hasta 15 meses deben ir en contra dirección de la marcha. Esta nueva homologación I-Size no afecta a los padres con sillas de ECE ??"R44, ya que todavía no está prevista la desaparición de las sillas de esta normativa. Por lo tanto, aquellos que necesiten adquirir una silla pueden optar entre los modelos de las dos homologaciones.