El dueño de un taller clandestino de una localidad navarra y un compañero han sido condenados a pagar una multa de 3.000 euros cada uno por “tomarse la justicia por su mano” para reclamar una supuesta deuda a un cliente del taller, informa el periódico El Español.

El dueño de una furgoneta presentó una denuncia en el Cuartel de la Guardia Civil de Beriain (Navarra) ya que había dejado su vehículo, en diciembre de 2015, en un taller mecánico para que le arreglaran una avería por pérdida de aceite. Al ir a recogerlo le pidieron más dinero del acordado inicialmente, pero no habían solucionado el problema y, además el coche tenía más fallos, de forma que lo llevó de nuevo al taller, donde lo arreglaron parcialmente y le dijeron que debería pagar más.

Una vez recuperado el vehículo, el denunciante recibió numerosas llamadas telefónicas por parte de los integrantes del taller para saldar la deuda y, tras una de ellas, el propietario del vehículo y el del taller se citan para hablar de la deuda. Según el escrito del fiscal, el dueño del taller y otros dos hombres abrieron la puerta de la furgoneta y agarraron del cuello al hombre y le dieron puñetazos y la cabeza y cara. Durante el forcejeo, el dueño del taller se montó y se la llevó, mientras que los otros dos hombres lo siguieron con el vehículo en el que habían llevado, dejando al cliente en la carretera. La Guardia Civil localizó a las tres personas y recuperó el coche robado.