Liqui Moly ha superado por primera vez la marca de 500 millones de euros en ventas anuales, alcanzando uno de los objetivos marcados para 2017 (489 millones en 2016). “Y el año no ha acabado todavía”, señala Ernst Prost, socio director gerente del especialista alemán en aceite y aditivos. Con estos 500 millones, la compañía ha duplicado su volumen de ventas anual en ocho años.

El hecho de que a principios de diciembre se haya superado esta marca se debe también a un mes de noviembre “excepcionalmente bueno”, según Liqui Moly. Normalmente la demanda remite en este mes, pero en este año no sólo no hubo bajada en las ventas, sino que incluso se batió un nuevo récord mensual con 51,4 millones de euros.

Para la compañía, este éxito tiene varias explicaciones: por un lado, las cifras de ventas han subido más de lo previsto en el mercado doméstico de Alemania y Austria, a pesar de que ya se parte de una posición muy sólida en el mercado. Y, además, las exportaciones crecen de manera generalizada, destacando, sobre todo, Rusia y China.

Rusia ha sido tradicionalmente el mercado de exportación más importante para Liqui Moly; sin embargo, en los últimos años, el volumen de ventas se había retraído. Las crisis de Crimea, la de Ucrania, la económica y la del rublo dejaron una profunda huella en las cifras. Ahora, la actividad en Rusia no sólo se ha recuperado, sino que además ha superado ya el récord que tenía antes del inicio de las sucesivas crisis. El segundo peso pesado en ventas es China, donde la empresa ha mejorado, ya en los primeros once meses de este año, la cifra de ventas en un 50% comparada con el mismo período del año pasado.

Estos logros hacen que Ernst Prost vea el futuro con optimismo. Año tras año, Liqui Moly registra un aumento de ventas, siendo este un crecimiento orgánico, sin nuevas adquisiciones. “Somos tan fuertes que podemos crecer gracias a nuestro propio vigor. Porque ofrecemos los productos adecuados, la calidad adecuada y el servicio adecuado”.