A la hora de dirigir o montar un taller no sólo conviene tener los conocimientos técnicos específicos necesarios, sino que también hay que conocer todo lo relacionado con aspectos legales, comerciales, sistemas de distribución, gestión de equipos, etc. Hay numerosos factores que pueden influir en la viabilidad y rentabilidad del taller, tanto positiva como negativamente. Loctite muestra en un artículo del Blog Ruta 401 algunos errores en los que el taller no debe caer para mantener su rentabilidad.

1.- Mala organización. La mala organización del espacio, del tiempo o de los equipos de trabajo afecta de manera negativa al rendimiento. Una de las herramientas más utilizadas para organizar y gestionar entornos productivos es la técnica japonesa de las 5S, extraída de la filosofía Kaizen.

  • Seiri: separar lo innecesario - Organización.
  • Seiton: situar correctamente lo necesario - Orden.
  • Seiso: suprimir suciedad - Limpieza.
  • Seiketsu: señalar anomalías - Estandarización.
  • Shitsuke: seguir con la mejora - Rigor.

2.- Equipos y útiles desfasados o mal cuidados. Si no se realiza un mantenimiento adecuado de los equipos y útiles de trabajo, se corre el riesgo de que se rompan o se deterioren más rápido. Como consecuencia, habrá que invertir más tiempo en realizar cada tarea y los costes en material aumentarán de forma considerable. Los coches van evolucionando y es necesario realizar inversiones periódicas en equipos para dar cobertura a los vehículos más actuales.

3.- Planificación inexistente. Para conseguir que el cliente esté plenamente satisfecho no sólo hay que resolver la avería, sino que hay que hacerlo en el tiempo y la forma acordados. Se puede conseguir realizando una óptima planificación de las operaciones y una buena gestión de los recursos de los que disponemos. Para ello, Loctite recomienda tener en cuenta los siguientes factores:

  • Antes de la entrada: conocer la capacidad técnica de cada operario y su disponibilidad, qué índice de imprevistos pueden aparecer, así como las limitaciones de los medios materiales singulares (equipos de diagnóstico, cabinas, bancadas, etc).
  • Durante la estancia: seguir la situación de los trabajos en curso y los recursos previstos; trasladar inmediatamente al cliente cualquier imprevisto; y asegurar el pedido y reserva del material requerido.
  • Después de las reparaciones: reunirse con el equipo para solucionar posibles incidencias; poner en marcha planes de mejora; y aprender de la experiencia y de las causas de los posibles errores.

4.- Gestión de los tiempos deficiente. Los sistemas de fichajes son el medio con el que cuenta el taller para obtener la información necesaria sobre las operaciones que se realizan. De esta manera, se puede conocer en qué operaciones se invierte tiempo (reparaciones, limpieza de instalaciones, mantenimiento de taller, etc), cuánto tiempo se invierte en cada operación y que operario la realiza. Analizando todos estos datos se puede obtener valiosa información sobre ciertos aspectos: productividad, eficiencia, rendimiento, grado de presencia y grado de ocupación.

5.- Olvidarse de la venta activa. Al final, en el taller también son vendedores de un servicio, una mano de obra y unos repuestos. Pero tampoco hay que desatender la venta activa de otros accesorios, como pueden ser los tecnológicos, materiales de consumo, productos para la limpieza o el mantenimiento del vehículo, etc.